“Passalacqua pide transparencia en las cuentas, ¿y cuándo llegará la transparencia a las urnas?”
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El gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, envió a la Cámara de Representantes un proyecto de ley para ampliar las facultades del Tribunal de Cuentas y controlar las empresas y sociedades donde el Estado tiene participación.
Una iniciativa positiva, sin dudas. Porque todo lo que contribuya a transparentar el manejo de los recursos públicos merece ser acompañado.
Pero hay una pregunta inevitable: ¿por qué recién ahora?
Después de más de veinte años de continuidad del Frente Renovador en el gobierno provincial, ¿recién ahora descubrimos que existen vacíos legales que dificultan controlar el dinero de los misioneros?
¿No era necesaria la transparencia hace diez o quince años?
Y hay algo más: de aprobarse, la reforma comenzaría a regir recién en enero de 2027, sin establecer auditorías retroactivas obligatorias.
Ahora bien, ya que estamos hablando de transparencia, sería interesante que el gobernador y los diputados provinciales aprovecharan las últimas dos sesiones ordinarias previstas para abordar otro tema fundamental.
La eliminación de la Ley de Lemas en Misiones.
Una ley que sigue vigente en apenas dos provincias argentinas: Formosa, gobernada por Gildo Insfrán, y Misiones.
Un sistema electoral que permite que un candidato que obtuvo menos votos que otro termine ganando gracias a la sumatoria de los votos de los distintos sublemas.
Y yo me pregunto: ¿qué tiene eso de transparente?
¿Por qué un ciudadano que elige a un candidato debe terminar contribuyendo con su voto al triunfo de otro?
La oposición viene reclamando la eliminación de este sistema. Y creo que ha llegado el momento de discutirlo seriamente.
Porque la transparencia no puede limitarse al manejo del dinero público.
También tiene que alcanzar a las reglas electorales, a la representación política y al respeto por la voluntad popular.
Si el gobernador reconoce que la sociedad exige mayor transparencia, ¿por qué no avanzar también en una reforma electoral?
¿Por qué no recuperar la fortaleza de nuestras instituciones con un sistema donde cada ciudadano sepa claramente a quién está votando?
Los partidos políticos tienen mecanismos para resolver sus diferencias internas. No necesitan trasladar esas disputas a las elecciones generales mediante una multiplicación de sublemas.
Y quiero dejar algo en claro: eliminar la Ley de Lemas no debería ser una victoria del oficialismo ni de la oposición.
Debería ser una victoria de los ciudadanos misioneros.
Quedan pocas sesiones ordinarias y, aunque una reforma electoral requiere un debate responsable, sería una excelente señal política que nuestros legisladores comenzaran a discutirla.
Porque después de más de veinte años de continuidad de un mismo espacio político en el gobierno provincial, es legítimo preguntarnos si existe verdadera voluntad de cambiar también las reglas electorales.
Celebro que el gobernador proponga fortalecer los controles sobre los recursos públicos.
Pero sería mucho más importante que esa voluntad de transparencia también llegara al sistema electoral.
Porque la transparencia no puede ser selectiva.
Y cierro con una pregunta:
Si llegó el momento de transparentar las cuentas públicas, ¿no habrá llegado también el momento de transparentar nuestra democracia?
Misiones merece ambas cosas.


