Las cuatro comidas del día: qué tener en cuenta
¿Desayuno, almuerzo, merienda y cena? La cantidad de comidas que una persona necesita durante el día depende de sus objetivos, sus hábitos y sus necesidades individuales. Sin embargo, mantener una alimentación organizada puede ayudar a evitar largos períodos sin comer, la ansiedad y el consumo excesivo de alimentos en una sola comida.
En una columna sobre nutrición, la especialista Mariana Baptista, explicó que realizar las cuatro comidas tradicionales es una posibilidad, pero no una regla que deba cumplirse de la misma manera en todos los casos.
“Es muy relativo. Las cuatro comidas dependen no solo de las necesidades de cada uno, lo cual es sumamente importante de acuerdo con lo que busca cada persona como objetivo, sino también de los hábitos que tienen en relación con esas cuatro comidas”, señaló.
En ese sentido, destacó que distribuir los alimentos en diferentes momentos del día puede ser una estrategia útil para organizar la ingesta diaria y evitar concentrar demasiada comida en una sola instancia o recurrir al picoteo entre comidas.
¿Qué pasa si salteamos el desayuno o pasamos muchas horas sin comer?
Los horarios laborales, las obligaciones cotidianas y la falta de tiempo pueden llevar a muchas personas a comenzar la jornada sin desayunar o a pasar varias horas sin ingerir alimentos.
Frente a esta situación, la nutricionista advirtió sobre la idea de que comer menos veces al día permite adelgazar más rápido. “Muchos creen que no comer adelgaza más rápido, pero es lo opuesto para tu metabolismo; nuestro cuerpo no entiende de dietas”, expresó.
Además, explicó que pasar muchas horas sin comer puede generar más ansiedad y llevar a consumir una mayor cantidad de alimentos en la siguiente comida.
De todos modos, aclaró que la respuesta depende de cada persona y de sus objetivos, por lo que no existe una única organización alimentaria que funcione de la misma manera para todos.
La clave está en organizarse y anticiparse
Para sostener hábitos alimentarios saludables, Mariana hizo hincapié en la planificación. Pensar con anticipación qué se va a comer al día siguiente o dejar algunas preparaciones listas puede ayudar a resolver las comidas cuando hay poco tiempo disponible.
Como ejemplo, mencionó la posibilidad de preparar panqueques para la merienda y reservar una parte para el desayuno del día siguiente. De esta manera, se cuenta con una alternativa preparada y se evita tener que improvisar a primera hora de la mañana.
También recomendó tener a mano opciones prácticas, como yogur natural, frutos secos y frutas, que permiten resolver el desayuno o una colación de manera sencilla.
La propuesta es incorporar pequeños cambios que se adapten a la rutina de cada persona, sin convertir la alimentación en una obligación difícil de sostener.




