La importancia de conservar correctamente los medicamentos para garantizar su eficacia
La farmacéutica Valeria Mauriño, durante su columna , que se emite cada martes en el programa Algo Que Decir, hizo hincapié en la importancia de la correcta conservación de los medicamentos, una práctica que muchas veces pasa desapercibida pero que resulta fundamental para garantizar la eficacia de los tratamientos.
“No alcanza solo con tomar correctamente un medicamento, sino que también es muy importante conservarlo adecuadamente”, señaló. En ese sentido, explicó que factores como el calor, la humedad y la exposición a la luz pueden alterar los principios activos de algunos fármacos, provocando que pierdan efectividad o incluso se deterioren antes de la fecha de vencimiento indicada.
La profesional remarcó que esta recomendación abarca a todos los medicamentos, ya sean comprimidos, jarabes, antibióticos u otros tratamientos. Como ejemplo, explicó que los diferentes tipos de envases y blísteres no responden a cuestiones estéticas, sino a necesidades específicas de protección.
“Hay medicamentos cuyos principios activos pueden verse alterados por la luz, el calor o la humedad. Por eso algunos vienen en frascos oscuros o en blísteres completamente plateados”, afirmó.
Uno de los lugares dentro del hogar donde se guardan los medicamentos es en el baño. Según explicó Valeria, este ambiente no es el más adecuado debido a la humedad constante y a los cambios bruscos de temperatura que se producen diariamente.
“Siempre la recomendación es mantenerlos en un lugar fresco y seco”, indicó. Asimismo, agregó que la cocina tampoco suele ser una buena opción para almacenarlos debido a la presencia de calor y vapor.
Como alternativa, sugirió guardar los medicamentos en habitaciones, dentro de placares o mesas de luz, siempre que se trate de espacios frescos, secos y alejados de fuentes de humedad. Diferenció además los medicamentos de otros elementos de primeros auxilios, señalando que los insumos de curación pueden permanecer en el botiquín del baño, pero no así los fármacos que contienen principios activos sensibles.
Por otra parte, Mauriño se refirió al uso de pastilleros, especialmente en personas mayores o pacientes que deben tomar varios medicamentos al día. Explicó que desde las farmacias se puede colaborar en la organización adecuada de los tratamientos para evitar confusiones y favorecer el cumplimiento de las indicaciones médicas.
“El orden de la toma de los medicamentos es importante y se da por algo. No es una cuestión de comodidad ni de capricho que uno se tome determinado medicamento por la mañana o por la noche”, explicó.
En cuanto a los pastilleros, recomendó organizarlos para períodos cortos, preferentemente de no más de una semana, con el objetivo de preservar las condiciones adecuadas de los medicamentos y facilitar el seguimiento de los tratamientos.
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Fecha de vencimiento de los medicamentos
Otro de los puntos que la farmacéutica consideró importante aclarar es el relacionado con las fechas de vencimiento de los medicamentos, ya que suelen generar confusiones entre los pacientes.
Explicó que cuando un medicamento indica como fecha de vencimiento, por ejemplo, mayo de 2026, significa que puede utilizarse hasta el último día de ese mes. “Si un medicamento dice que vence en el mes 5 de 2026, es útil hasta el último día de mayo”, precisó.
Sin embargo, advirtió que existe una situación particular con aquellos medicamentos que requieren preparación antes de su uso, como muchos antibióticos pediátricos que vienen en forma de polvo y deben mezclarse con agua o con un diluyente incluido en el envase.
“Por más que la fecha de vencimiento indique dos años, una vez reconstituido el medicamento tiene un período de validez determinado”, señaló. Esto significa que, una vez preparado el jarabe, no puede conservarse indefinidamente ni reutilizarse en futuras enfermedades, aunque la fecha de vencimiento impresa en el envase aún no haya sido alcanzada.
Mauriño, remarcó que cada producto especifica cuánto tiempo puede utilizarse después de ser preparado. En el caso de muchos antibióticos, la validez suele ser de aproximadamente una semana, coincidiendo con la duración habitual del tratamiento.
“Eso nosotros no lo podemos tener eternamente en la heladera y usarlo para otro caso, por más que no esté vencido”, mencionó.
Por este motivo, recomendó prestar especial atención a las indicaciones del prospecto y del envase, donde se detalla el tiempo de conservación una vez realizada la preparación.

