Itaipú cerró su vertedero para reducir el impacto de la histórica crecida del río Iguazú

 Itaipú cerró su vertedero para reducir el impacto de la histórica crecida del río Iguazú

La represa binacional puso en marcha una estrategia de regulación del río Paraná para facilitar el escurrimiento de las aguas del Iguazú y evitar que coincidan los picos de crecida en la Triple Frontera. Este lunes 26 de octubre, a las 6 de la mañana, las Cataratas registraban un caudal de 17 millones de litros por segundo.

 

La extraordinaria crecida del río Iguazú mantiene en alerta a la región de la Triple Frontera. Durante la noche del domingo 25 y la madrugada de este lunes 26 de octubre, el caudal alcanzó un pico de 17.800.000 litros de agua por segundo, mientras que a las 6 de la mañana había descendido a 17 millones. Se trata de valores casi diez veces superiores a los habituales para esta época del año, que oscilan entre 1.500.000 y 1.800.000 litros por segundo.

 

Ante este escenario, Itaipú Binacional cerró su vertedero el domingo a las 17:32, después de permanecer abierto durante 26 días consecutivos. La medida busca retener un mayor volumen de agua en el embalse y disminuir los aportes al río Paraná, favoreciendo el escurrimiento de la extraordinaria masa de agua que llega desde el Iguazú. El objetivo es reducir la superposición de los picos de crecida y mitigar sus consecuencias en Foz do Iguaçu, Ciudad del Este y la región de la Triple Frontera.

 

Según la información difundida por Itaipú, en la zona del Puente de la Amistad el río Paraná se encontraba en la cota de 115 metros sobre el nivel del mar, con una previsión de aumento de aproximadamente 2,5 metros durante las siguientes 24 horas. A pesar del cierre del vertedero, la central continuará generando energía eléctrica normalmente.

 

Una noticia favorable es la mejoría de las condiciones meteorológicas. Este lunes 26 de octubre amaneció soleado en Puerto Iguazú y, según el pronóstico disponible, no se esperan lluvias durante al menos los próximos cuatro días. Esta situación podría favorecer el descenso gradual de los caudales, aunque la evolución de la crecida dependerá también de las precipitaciones registradas en toda la cuenca.

 

La coordinación de las operaciones hidráulicas de Itaipú adquiere especial importancia en estos momentos, cuando millones de litros de agua provenientes del río Iguazú desembocan cada segundo en el Paraná. El desafío es permitir que esa enorme masa de agua escurra sin agravar las inundaciones aguas abajo, en una región donde las decisiones sobre el manejo de los embalses tienen consecuencias directas para las poblaciones ribereñas.

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