IAEF en Iguazú: respaldo al rumbo económico, pero advierten que “la estabilidad no alcanza”
La 47ª Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas comenzó este jueves en Puerto Iguazú. Empresarios y economistas reconocieron avances en el ordenamiento macroeconómico, pero pusieron el foco en la situación de las PyMEs, la baja inversión y la necesidad de que las reformas comiencen a mostrar resultados concretos. Una encuesta de EY
revela que el 68% de las empresas espera aumentar sus ventas en 2027.
PUERTO IGUAZÚ.– Con la mirada puesta en el futuro de la economía argentina, comenzó en el Hotel Loi Suites la primera jornada de la 47ª Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), bajo el lema “Argentina: de la Estabilidad al Crecimiento – Cómo Generar Competitividad Sostenida”.
La apertura dejó una definición que atravesó buena parte de las exposiciones: el ordenamiento macroeconómico es considerado un paso necesario, pero no suficiente para garantizar crecimiento, inversión y mejoras concretas en la economía cotidiana.
El presidente del IAEF, Pablo Miedziak, reconoció los cambios producidos en la discusión económica argentina y sostuvo que actualmente existe mayor consenso sobre cuestiones como el déficit cero, la reducción de la inflación, la normalización cambiaria y la necesidad de incrementar las reservas.
“El rumbo es el correcto. Y una parte enorme de la sociedad viene respaldando ese rumbo con esfuerzo propio”, afirmó.
Sin embargo, inmediatamente planteó uno de los principales desafíos que enfrenta el programa económico: hacer coincidir el tiempo de las reformas estructurales con las urgencias de empresas, productores, comerciantes y trabajadores.
Los “dos relojes” de la economía Miedziak utilizó la figura de “dos relojes” que avanzan a velocidades diferentes. Por un lado, está el reloj de las reformas laboral, tributaria y del Estado, además de herramientas como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), cuyos resultados pueden observarse a lo largo de varios años.
Por otro, está el reloj de la economía cotidiana: “El de la PyME que paga sueldos el 4 de cada mes. El del productor yerbatero que aquí liquida su cosecha. El del hotelero de esta ciudad, que factura en pesos y compite con la vereda de enfrente. El del comerciante que renueva capital de trabajo con tasas muy superiores a las de los países vecinos”, ejemplificó.
Para el titular del IAEF, allí aparece una de las principales tensiones de la transición económica. Las reformas que podrían generar beneficios durante las próximas décadas también pueden provocar ajustes inmediatos en determinados sectores. “No es una contradicción. Es el costo de la transición. Pero es real y hay que decirlo”, sostuvo.
El riesgo, advirtió, es que esos dos tiempos no logren encontrarse y que reaparezca el histórico “péndulo” argentino, alternando cada pocos años entre modelos económicos completamente diferentes.
En ese contexto, Miedziak incorporó una cuarta definición a los principios que históricamente sostiene el
instituto: “No hay reforma sostenible sin resultados que la gente vea e impacten en su realidad personal y familiar”. Y remarcó que la estabilidad debe entenderse como “el punto de partida y no el punto de llegada”.
Empresas miran con optimismo hacia 2027
Durante la jornada también se presentaron los resultados de la 23ª Encuesta Anual sobre Financiación e Inversión, elaborada por EY Argentina junto al IAEF y realizada entre más de 100 empresas líderes del país.
El 51% de las compañías manifestó que sus ventas crecieron durante el último año, frente al 62% registrado en la medición anterior, mientras que el 32% informó una caída. En rentabilidad, el 32% aseguró haber mejorado, el 30% se mantuvo estable y el 34% registró un deterioro.
Sin embargo, las perspectivas para 2027 cambian significativamente: el 68% espera aumentar sus ventas y el 53% proyecta una mejora de la rentabilidad. Además, casi la mitad de las compañías consultadas prevé incrementar sus inversiones.
El 70% de esas inversiones estaría destinado principalmente a bienes de capital e incorporación de tecnología, mientras que un 19% apuntaría al fortalecimiento del capital de trabajo.
Energía, agro e infraestructura lideran las expectativas
La encuesta ubicó a energía como el sector con mayor potencial de crecimiento, con el 37% de las menciones, seguido por agribusiness, con el 23%, e infraestructura, con el 17%.
Entre las medidas reclamadas al Estado para mejorar la competitividad aparece en primer lugar la simplificación tributaria y administrativa, mencionada por el 61% de los ejecutivos. A la hora de decidir nuevas inversiones, las empresas consideran fundamentales un plan económico claro y sustentable, una reforma tributaria que incentive la inversión y estabilidad cambiaria.
La inteligencia artificial también ingresó con fuerza en la agenda empresarial. El 30% de los ejecutivos considera que integrar IA y nuevas tecnologías para incrementar la productividad será una de las claves para pasar definitivamente de la estabilidad al crecimiento.
Artana: “Con estabilidad no alcanza”
Los economistas Daniel Artana y Mariana Camino profundizaron durante sus exposiciones sobre los desafíos estructurales que todavía enfrenta la Argentina.
Artana fue categórico: “La pregunta es si con la estabilidad alcanza. No alcanza. Se necesita productividad e inversión”. Según explicó, mientras la macroeconomía muestra señales de normalización, la preocupación se trasladó hacia la microeconomía.
El economista puso el foco en problemas acumulados durante décadas: productividad estancada, elevada informalidad, baja innovación, deficiencias en capital humano e infraestructura y un nivel de inversión que consideró insuficiente. Actualmente, señaló, la inversión argentina se ubica apenas por encima del 17%, un porcentaje bajo para sostener tasas elevadas de crecimiento durante períodos prolongados.
Artana también reconoció que un proceso de transformación económica inevitablemente genera
reconversiones. “Algunas empresas se van a reconvertir, otras no”, señaló, y admitió que ese proceso
genera tensiones económicas y costos políticos.
De la macro a la economía real
La primera jornada de la Convención del IAEF dejó así una coincidencia entre empresarios y economistas:
Argentina logró avanzar en cuestiones macroeconómicas, pero ahora comienza una etapa posiblemente más compleja: transformar esa estabilidad en inversión, productividad, empleo y crecimiento.
El interrogante ya no pasa solamente por bajar la inflación o equilibrar las cuentas públicas. El desafío planteado en Iguazú es otro: cuánto tiempo puede esperar la economía real para comenzar a percibir los beneficios de las reformas. Porque, como quedó expresado en la apertura del encuentro, la estabilidad puede ser el comienzo del camino, pero difícilmente pueda considerarse el destino final.

