Histórico: fotografían por primera vez en la historia una Chuña de Patas Rojas en el Parque Provincial Moconá de Misiones

 Histórico: fotografían por primera vez en la historia una Chuña de Patas Rojas en el Parque Provincial Moconá de Misiones

Las imágenes, correspondientes al año 2020, fueron liberadas en las últimas horas y son la primera evidencia fehaciente de que este tipo de ave se encuentra en la provincia. Además, también se registraron avistamientos en la reserva de Andresito.

Un hecho histórico para la biodiversidad misionera se dio en las ultimas horas. Y es que, por primera vez en la historia, se registró el avistamiento de la Chuña de Patas Rojas en el Parque Provincial Moconá, en la localidad de San Pedro.

Este hecho no hace más que confirmar la efectividad con la que la provincia trabaja en pos de cuidar y preservar la fauna autóctona de la región, siendo esta particular ave una de las tantas que han extendido sus territorios hasta la tierra colorada.

La chuña patas rojas es un ave de unos 90 cm de largo, que presenta su plumaje dorsal pardo acanelado vermiculado de ocre con la zona ventral clara apenas estriada. Tiene el pico y largas patas rojos, el periocular desnudo celeste grisáceo y ostenta un característico penacho de filoplumas en la frente.

chuña de patas rojas

Según investigaciones realizadas, ocupa ambientes de monte, espinal, sabana con isletas de monte, selva en galería o arboledas (plantaciones). Actualmente, se distribuye por Bolivia, Paraguay, norte de Uruguay, Brasil y Argentina, donde la encontramos en Salta, Jujuy, Tucumán, Formosa, Chaco, Corrientes, Misiones, Santiago del Estero, norte de Santa Fe, Catamarca, La Rioja, Córdoba, San Luis y La Pampa.

Si bien no es del todo raro el ver a esta ave, puesto que se puede apreciar en el sur de la provincia, sorprende que se encuentren ejemplares en la zona de San Pedro. Incluso, también se pudo ver ejemplares en una reserva natural en Andresito.

Conocé a la Chuña de Patas Rojas
La Chuña Patas Rojas (Cariama cristata) es un ave exclusivamente Sudamericana; con una distribución que abarca desde el sur de Amazonas hasta la provincia de La Pampa, se la encuentra en bosques abiertos y no tan húmedos, aunque también habita en las Yungas y llega al sur de la provincia de Misiones.

Única representante de su género, su alimentación consta de insectos grandes, pequeños anfibios, reptiles (es una gran consumidora de ofidios), crías de aves y roedores, caracoles, materia vegetal como frutos y semillas y hasta plantas cultivadas si en su derrotero se topa con una huerta.

Ubican sus nidos a no más de 3 m de altura, que generalmente consiste en un conjunto de palitos que conforman una plataforma desprolija en la que ponen de 2 a 3 huevos que la hembra cuida durante un mes aproximadamente. Las crías nacen cubiertas por plumones (plumas débiles) pero se quedan 15 días dentro el nido hasta que se animan a saltar al suelo y seguir a sus padres. Aun les quedarán 4 o 5 meses de vida como polluelos hasta alcanzar la madurez. Hembras y machos presentan plumaje similar y en el campo son indistinguibles entre sí.

chuña de patas rojas

No necesitan mucha presentación para que las reconozcas en una salida de campo, pero vale mencionar datos interesantes de su aspecto: puede llegar a medir 90 cm de alto y su estampa es notoriamente vertical y erguida. Sus tarsos rojos combinan perfectamente con el carmín de su pico y para completar su atuendo cenizo, las timoneras (plumas de la cola) oscurecen hasta casi el negro. Su penacho frontal despeinado (que incluso es destacado en su nombre científico cristata) te indica que estás frente al primo americano del famoso Secretario africano.

Cuenta la leyenda que la chuña era una chica muy vanidosa que, enojada con su imagen deslucida en un espejo, arrojó al suelo un medallón que contenía una figura religiosa y por eso fue castigada con la consigna de ser un pájaro sin belleza, sin canto y sin gracia para caminar. Esto último, en definitiva, es opinable. Cuando abre sus alas en plena carrera el diseño de sus plumas es increíble, su canto es un grito lastimero bien efectivo porque nos cala hondo al atardecer y no deja de ser una presencia elegante en las sabanas del norte.

Fuente: Misiones Online

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