GOERLING CONVOCÓ A UNA REUNIÓN POR LAS FILAS EN LA FRONTERA: ¿Y EL RESTO DE LOS REPRESENTANTES DE MISIONES?

 GOERLING CONVOCÓ A UNA REUNIÓN POR LAS FILAS EN LA FRONTERA: ¿Y EL RESTO DE LOS REPRESENTANTES DE MISIONES?

El senador Martín Goerling convocó a una reunión para abordar las interminables demoras en el paso fronterizo entre Puerto Iguazú y Foz do Iguaçu. Pero el problema involucra a toda una comunidad y abre una pregunta inevitable: ¿qué están haciendo los demás representantes nacionales de Misiones para encontrar una solución definitiva?

Las interminables filas en el Puente Internacional Tancredo Neves llevan años perjudicando a residentes, trabajadores, turistas y comerciantes. El problema es conocido, los diagnósticos sobran y, sin embargo, una solución estructural continúa pendiente.

En este contexto, el senador nacional Martín Goerling convocó a una reunión para plantear la problemática y buscar alternativas para agilizar el paso fronterizo entre Puerto Iguazú y Foz do Iguaçu.

Y precisamente esa convocatoria abre un interrogante que debería trascender cualquier pertenencia partidaria:

¿Dónde está el resto de los representantes nacionales de Misiones frente a este problema?

Misiones cuenta también con los senadores Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, además de los diputados nacionales Diego Hartfield, Oscar Herrera Ahuad, Yamila Ruiz, Daniel Vancsik, Alberto Arrúa, Maura Gruber y Emmanuel Bianchetti, entre otros representantes según la conformación vigente.

La pregunta para cada uno debería ser exactamente la misma:

¿Qué gestiones concretas realizaron o están realizando para conseguir un paso fronterizo más ágil entre Argentina y Brasil?

¿Solicitaron reuniones con las autoridades nacionales? ¿Presentaron pedidos formales? ¿Impulsaron proyectos? ¿Reclamaron más personal para Migraciones, Aduana y los organismos de control? ¿Gestionaron incorporación de tecnología? ¿Propusieron una mesa conjunta con Brasil?

Si esas gestiones existen, la comunidad de Puerto Iguazú merece conocerlas.

Porque este no puede convertirse en otro escenario para disputar protagonismo político.

El problema no es quién convoca primero, quién consigue la fotografía o quién puede adjudicarse posteriormente una solución. El problema son las filas.

Cada hora que un turista permanece detenido en la frontera representa tiempo que no utiliza recorriendo Puerto Iguazú, visitando sus atractivos, comiendo en sus restaurantes, comprando en sus comercios o contratando servicios.

Por eso también sería necesario determinar técnicamente cuánto dinero pierde Puerto Iguazú como consecuencia de las demoras fronterizas. Se habla permanentemente de pérdidas millonarias, pero contar con cifras concretas fortalecería cualquier reclamo ante el Gobierno Nacional.

Puerto Iguazú necesita que sus representantes políticos puedan sentarse alrededor de una misma mesa, independientemente del partido al que pertenezcan.

Goerling realizó una convocatoria. Ahora la pregunta es qué respuesta tendrá el resto de la representación misionera.

Porque cuando se trata de defender los intereses de una comunidad, el rédito político debería quedar en segundo plano.

Puerto Iguazú no necesita que sus dirigentes compitan para determinar quién se queda con el mérito. Necesita que trabajen juntos para terminar con las filas.

Y mientras eso no ocurra, la sensación que seguirá creciendo entre los vecinos será difícil de evitar:

cambian los nombres, cambian los partidos y cambian los discursos, pero frente al puente seguimos esperando.

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