El triunfo de Lula: una esperanza para Brasil y el mundo

 El triunfo de Lula: una esperanza para Brasil y el mundo

Por Eduardo Balero Torres – Exdirigente del Frente Renovador de Misiones

 

El triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva no se limita a Brasil, sino que tiene una implicancia regional y mundial. Es de trascendental importancia para consolidar un nuevo orden económico y político multipolar a nivel planetario y frenar el avance de los poderes fácticos internacionales.

 

Estos sectores, según mi visión, buscan destruir las democracias —a las cuales, sin dudas, hay que mejorar— para establecer un poder único, plutocrático, desde el cual imponer políticas de dominación, sometimiento y apropiación de los recursos naturales.

 

Se trata de un plan concebido hace muchas décadas, que comenzó a ejecutarse mediante la concentración de la riqueza en manos de unos pocos, mientras la pobreza y la indigencia crecían en proporciones alarmantes.

 

Durante todo ese tiempo, estos poderes fueron disimulando sus verdaderas intenciones mientras avanzaban sobre los medios de comunicación, las redes sociales y el Poder Judicial. Al mismo tiempo, promovieron la destrucción mediática y judicial de la política y de sus dirigentes, quienes también deben cambiar y recuperar la credibilidad de los pueblos.

 

El objetivo, desde esta perspectiva, es imponer candidatos que respondan fielmente a sus intereses, debilitando al Estado, destruyendo conquistas sociales, limitando las posibilidades de ascenso social y profundizando las divisiones entre los ciudadanos hasta generar una grieta prácticamente irreconciliable.

 

Así como Joseph Goebbels logró manipular a gran parte de la sociedad alemana mediante la propaganda nazi, considero que los actuales poderes fácticos internacionales obtienen éxitos parciales en su propósito de construir un sistema político profundamente peligroso para la humanidad y el planeta.

 

A esto se suma un desafío de dimensiones extraordinarias: el avance de la inteligencia artificial y de las nuevas tecnologías, que podría desplazar a millones de trabajadores en los próximos años. Algunas proyecciones advierten sobre transformaciones laborales de enorme magnitud, frente a las cuales los gobiernos deberán garantizar derechos, oportunidades y mecanismos de inclusión.

 

El proyecto global de este reducido grupo de ultramillonarios, sin embargo, comienza a tambalear. Incluso cuando las guerras que promueven no producen los resultados militares o geopolíticos esperados, continúan enriqueciéndose mediante el tenebroso comercio de armas, que constituye una parte fundamental de ese entramado de poder.

 

Todo esto ocurre mientras las víctimas de los conflictos armados se multiplican. La vida humana parece perder valor frente a los intereses económicos y estratégicos de quienes se benefician de las guerras y de la concentración del poder.

 

En este contexto, el triunfo de Lula representa mucho más que una victoria electoral. Es un aire de esperanza para Brasil, para América Latina y para el mundo.

 

Su victoria constituye, a mi entender, una derrota política para ese poder invisible, para las expresiones actuales del fascismo, para los modelos que representan Donald Trump y Javier Milei, y para quienes impulsan políticas que debilitan las democracias y subordinan los intereses de los pueblos a los grandes grupos económicos.

 

El pueblo brasileño ha demostrado que todavía es posible enfrentar esos intereses mediante la participación democrática y la voluntad popular.

 

El querido pueblo brasileño le gritó al mundo, y especialmente a nosotros, los argentinos, un mensaje cargado de esperanza:

 

¡SÍ SE PUEDE!

 

Eduardo Balero Torres

Exdirigente del Frente Renovador de Misiones

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