¿Cuántas muertes más hacen falta?
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Otra vez Puerto Iguazú vuelve a llorar la muerte de una joven, esta vez una chica de apenas 22 años, en un nuevo accidente de tránsito ocurrido en la zona cercana a AFUVEPI.
Y como siempre pasa, rápidamente empieza la búsqueda de culpables: si fue el camionero, si hubo impericia de la motociclista, si alguien cruzó mal o manejaba rápido.
Pero la realidad es que detrás de cada tragedia también existen responsabilidades políticas y de gestión que ya no se pueden esconder.
Puerto Iguazú vive hace años un verdadero descontrol vial. Calles destruidas, pozos por todos lados, falta de señalización, escasa iluminación y una ausencia total de educación vial seria y sostenida.
Y no alcanza con hacer un par de videítos para redes sociales diciendo que se cuiden.
Gobernar es prevenir, actuar y planificar antes de que ocurran las tragedias.
La gestión del intendente Claudio Raúl Filippa tiene una enorme responsabilidad en este tema.
Porque la seguridad vial no es solamente hacer controles o secuestrar motos. También implica bachear urgentemente las calles, colocar señalética adecuada, marcar correctamente las avenidas principales y mejorar el alumbrado público para evitar accidentes.
Pero además hay un tema central que nadie quiere enfrentar: el otorgamiento de licencias de conducir.
Basta de regalar carnets por conveniencia política o electoral. Conducir un vehículo implica una responsabilidad enorme y debería ser obligatorio capacitarse seriamente antes de obtener una licencia.
Puerto Iguazú necesita escuelas de manejo habilitadas y cursos obligatorios de educación vial para todos los conductores. Porque si seguimos haciendo las cosas de la misma manera, lamentablemente vamos a seguir contando muertos. Y cuando eso ocurre, la responsabilidad ya no es solamente del que manejaba. También es de quienes gobiernan y hace años miran para otro lado.


