¿Control o complicidad?
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El viernes pasado, en sesión extraordinaria, el Concejo Deliberante de Puerto Iguazú aprobó la rendición de cuentas del ejercicio 2025 de la gestión del intendente Claudio Filippa. Lo hizo por
mayoría simple, con los votos de los cuatro concejales oficialistas.
Hasta ahí, podría tratarse de un trámite administrativo más. Pero hay un detalle que no es menor: los concejales opositores sostienen que en esa rendición no estaban incorporados los
comprobantes que respalden gran parte de los gastos realizados, especialmente en materia de obra pública.
Según el balance, el municipio habría ejecutado más de 20 mil millones de pesos. Sin embargo, lo que figura son montos e ítems generales, sin la documentación respaldatoria que permita verificar
en detalle cómo y dónde se gastó cada peso.
La pregunta es simple: ¿cómo se puede aprobar una rendición de cuentas sin contar con los comprobantes correspondientes? Porque una cosa es confiar en la palabra de un funcionario y otra
muy distinta es ejercer el control que la ley le asigna al Concejo Deliberante.
Ahora la responsabilidad pasó a la oposición. Si realmente consideran que existen irregularidades falta de documentación, deberán acudir a la Justicia o a los organismos de control para exigir que esos comprobantes sean exhibidos. De lo contrario, todo quedará reducido a discursos, conferencias de prensa y publicaciones en redes sociales.
La función de un concejal no es solamente debatir o votar. También es controlar. Y cuando se habla de miles de millones de pesos de dinero público, la transparencia no debería ser una opción,
sino una obligación.
Porque si nadie exige explicaciones, la pregunta inevitable será: ¿hubo control real o simplemente se terminó avalando todo por acción o por omisión?


