CATARATAS: PRIVILEGIOS, POLÍTICA Y UNA EMPRESA QUE HABRÍA OPERADO DÉCADAS SIN PAGAR CANON
Información a la que accedió Radio Yguazú indica que Remises Ecología, empresa que presta servicios desde un espacio ubicado en el Hotel Gran Meliá (antes Hotel Internacional), habría desarrollado su actividad durante más de 20 años sin abonar el canon correspondiente como prestador dentro del Parque Nacional Iguazú. La situación comenzó a ser regularizada y actualmente existe una discusión en torno al monto que debería pagar. Pero esa controversia no modifica el interrogante central: ¿cómo pudo funcionar durante más de dos décadas sin tributar por una actividad comercial desarrollada dentro de un Parque Nacional?
En Cataratas parece repetirse una historia demasiado conocida.
Cada vez que se levanta una piedra alrededor de algún servicio privado vinculado al turismo aparecen preguntas: quién autorizó, quién controló, quién dejó de controlar y cómo determinadas situaciones pudieron mantenerse durante años sin que nadie las corrigiera.
Y demasiadas veces, cuando se profundiza un poco, también aparecen relaciones, influencias y cercanías con la política.
La controversia generada actualmente alrededor de los taxis podría ser apenas una parte de una discusión mucho más profunda: cómo se administran los espacios y los servicios privados dentro de uno de los principales atractivos turísticos de la Argentina y si las reglas son verdaderamente iguales para todos.
Ahora aparece otro caso que merece respuestas.
MÁS DE 20 AÑOS SIN PAGAR CANON
De acuerdo con información obtenida por Radio Yguazú, Remises Ecología habría desarrollado durante más de dos décadas su actividad comercial desde un espacio ubicado en el Hotel Gran Meliá (antes Hotel Internacional), dentro del Parque Nacional Iguazú, sin abonar el canon correspondiente como prestador.
La situación contrasta con la de otros prestadores que desarrollan actividades dentro del Parque y sí tributan por hacerlo.
Una vez detectada esta situación comenzó un proceso de regularización.
Actualmente existe una discusión respecto del monto que debería abonar la empresa. Las cifras que se analizan serían considerablemente superiores a las que pagan otros prestadores por servicios dentro del Área Cataratas.
Y esa discusión es válida.
Se puede debatir si el canon establecido es razonable, si resulta proporcional a la actividad desarrollada, si debe contemplar las particularidades económicas de Puerto Iguazú y si corresponde compararlo con lo que pagan otros prestadores.
Pero esa discusión no puede borrar el dato principal:
si corresponde pagar un canon por desarrollar una actividad comercial dentro del Parque Nacional, esa obligación debe alcanzar a todos.
Y si esta empresa estuvo más de 20 años sin hacerlo, alguien debería explicar por qué.
¿CÓMO SE DESCUBRIÓ?
Hay otro elemento llamativo.
Remises Ecología desarrolla su actividad desde un espacio ubicado dentro del Hotel Gran Meliá (antes Hotel Internacional). Sin embargo, la empresa no pertenecería al establecimiento hotelero, sino que utilizaría un espacio alquilado dentro de sus instalaciones.
Según la información conocida por Radio Yguazú, la situación habría comenzado a quedar expuesta a partir de actuaciones realizadas dentro del Parque que permitieron determinar con mayor precisión bajo qué condiciones operaba el servicio.
A partir de allí habría comenzado el proceso administrativo destinado a regularizarlo.
Y entonces aparece inevitablemente la pregunta:
si pudo determinarse ahora, ¿por qué no se determinó antes?
EL PROBLEMA NO ES SOLAMENTE CUÁNTO DEBE PAGAR
La discusión sobre el monto del canon puede ser importante.
Pero hay una discusión anterior y mucho más profunda.
¿Cómo pudo una empresa desarrollar durante más de 20 años una actividad comercial dentro del Parque Nacional Iguazú sin abonar el canon que correspondía?
¿Quién debía controlar?
¿Qué autorizaciones tenía?
¿Bajo qué figura funcionaba?
¿Existieron decisiones administrativas que permitieron esa situación?
¿Quiénes tuvieron responsabilidades de conducción durante todos esos años?
¿Hubo alguna razón para que otros prestadores pagaran mientras esta empresa no lo hacía?
Y existe una pregunta todavía más incómoda:
¿hubo relaciones políticas, empresariales o personales que permitieron sostener durante tantos años una situación que ahora debe ser regularizada?
No corresponde responder esa pregunta desde la sospecha.
Corresponde investigarla.
Con expedientes.
Con contratos.
Con autorizaciones.
Con antecedentes administrativos.
Y con respuestas oficiales.
CUANDO LA POLÍTICA SE METE EN LOS NEGOCIOS
El problema excede a una empresa.
En Puerto Iguazú conocemos demasiado bien lo que ocurre cuando la política comienza a mezclarse con los negocios vinculados al turismo.
Cataratas mueve millones de visitantes y alrededor de ese movimiento existen numerosos intereses económicos.
Transporte.
Gastronomía.
Hotelería.
Fotografía.
Excursiones.
Servicios turísticos.
Locales comerciales.
Cada espacio tiene un valor.
Y precisamente por eso las reglas deben ser absolutamente transparentes.
Porque cuando alrededor de un servicio aparece un padrino, una influencia, una amistad o una puerta política que se abre para algunos y permanece cerrada para otros, el sistema comienza a corromperse.
No necesariamente porque exista un delito.
Sino porque desaparece algo fundamental:
la igualdad frente a las reglas.
LAS MISMAS REGLAS PARA TODOS
El Parque Nacional Iguazú es patrimonio de todos los argentinos y uno de los principales motores económicos de Puerto Iguazú.
Quien desarrolla allí una actividad privada debe conocer cuáles son las condiciones.
Taxis.
Remises.
Fotógrafos.
Guías.
Empresas.
Concesionarios.
Todos.
Las mismas reglas.
Los mismos controles.
Y obligaciones equivalentes cuando las actividades sean comparables.
Si el canon que actualmente se pretende cobrar a Remises Ecología resulta excesivo, deberá discutirse técnicamente y establecerse un monto razonable, proporcional y justificable.
Pero una eventual discusión sobre el valor no elimina la obligación de tributar ni explica los más de 20 años durante los cuales, según la información obtenida por este medio, la empresa habría operado sin pagar canon.
Ese es el punto que no debería perderse.
Regularizar no significa perseguir.
Pero regularizar tampoco puede significar mirar solamente hacia adelante y olvidarse de preguntar qué ocurrió durante décadas.
Porque entonces el mensaje para quien cumplió siempre sería pésimo.
Mientras algunos pagaban, otros aparentemente no.
Y si eso ocurrió, la sociedad tiene derecho a saber por qué.
Cataratas no necesita padrinos.
No necesita privilegios.
Y mucho menos necesita que las reglas dependan de quién conoce a quién.
Necesita transparencia.
Necesita controles.
Necesita reglas iguales.
Y necesita una respuesta concreta a una pregunta muy sencilla:
¿cómo fue posible que una empresa desarrollara durante más de 20 años una actividad comercial dentro del Parque Nacional Iguazú sin pagar el canon que ahora se sostiene que debía pagar?
Responder esa pregunta es mucho más importante que discutir solamente cuánto deberá pagar de ahora en adelante.




