¿Cambia la ciudad… o empieza la campaña?
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Falta poco más de un año para que Puerto Iguazú elija a su próximo intendente, si finalmente se confirma el adelantamiento de las elecciones en Misiones. Y, como suele ocurrir, el clima electoral ya empezó a sentirse en la ciudad.
De pronto mejora el alumbrado público, aparecen festivales en las plazas de los barrios, se entrega ropa en los sectores más vulnerables y se aceleran los trabajos de bacheo en distintas calles y avenidas. La pregunta es inevitable: ¿estas acciones forman parte de una planificación de gobierno o responden al calendario electoral?
Pero la verdadera incógnita no pasa solamente por el oficialismo. También pasa por los vecinos. ¿Habrá madurado políticamente el electorado de Puerto Iguazú o volveremos
a repetir la misma historia?
Porque ya conocemos este libreto. Cuando las elecciones se acercan aparecen obras ejecutadas a las apuradas, muchas veces de calidad discutible, con costos que pocos controlan y con inauguraciones que buscan generar impacto antes que soluciones duraderas.
También escucho con frecuencia una explicación demasiado simplista: que este gobierno gana porque entrega chapas, bolsones de comida o ropa a quienes más lo necesitan. Yo no comparto esa mirada. Me parece injusto estigmatizar a los sectores más humildes, como si fueran los únicos responsables de un resultado electoral.
La realidad demuestra que, en tiempos de campaña, también aparecen licencias de taxi, títulos de propiedad, permisos, beneficios y otras prebendas destinadas a personas que no atraviesan ninguna necesidad económica urgente. Es decir, el voto no se explica solamente por la pobreza.
Por eso, la elección del próximo año será mucho más que una competencia entre candidatos. Será una oportunidad para saber si Puerto Iguazú vota pensando en una
bolsa de beneficios circunstanciales o en un proyecto de ciudad para los próximos cuatro años.
Al final, la pregunta no es solamente quién será el próximo intendente. La verdadera pregunta es qué tipo de ciudadanos queremos ser al momento de entrar al cuarto oscuro.


