Brasil prueba controles biométricos en el Puente de la Amistad: ¿cómo impactarán en la Triple Frontera?
La Receita Federal de Brasil avanza con un sistema de identificación biométrica para controlar el movimiento de peatones entre Foz do Iguaçu y Ciudad del Este. La tecnología busca detectar posibles irregularidades y agilizar los cruces fronterizos. Su implementación abre interrogantes sobre el futuro de la circulación comercial y turística en la Triple Frontera.
El Puente Internacional de la Amistad, que conecta Brasil con Paraguay, ingresó en una nueva etapa de controles mediante tecnología biométrica. El sistema permite identificar características de la palma de la mano de los viajeros y analizar la frecuencia con la que cruzan la frontera, con el objetivo de detectar posibles irregularidades relacionadas con el transporte de mercaderías.
Según explicó el auditor fiscal Hipólito Caplan, en declaraciones a Radio Cultura de Foz do Iguaçu, Brasil, la lectura biométrica demora aproximadamente dos segundos y la autorización de paso puede concretarse en unos cinco segundos.
Los primeros resultados muestran un importante movimiento fronterizo: durante cinco días de pruebas se registraron 25.209 cruces peatonales. El sábado 3 de octubre fue la jornada de mayor circulación, con 6.943 registros, mientras que el martes 6 se contabilizaron 1.056 cruces en apenas una hora.
Por el momento, la información biométrica no se vincula directamente con el nombre ni con el CPF del viajero. Sin embargo, la tecnología permitirá analizar patrones de circulación y seleccionar personas que requieran controles aduaneros más exhaustivos.
La Receita Federal también estudia extender el sistema a vehículos, incluso mediante mecanismos de identificación que no obliguen a sus ocupantes a descender.
¿Qué puede cambiar en la Triple Frontera?
La implementación de estos controles podría tener consecuencias que trasciendan el movimiento entre Brasil y Paraguay.
Puerto Iguazú forma parte de una región donde el turismo, el comercio y el trabajo dependen directamente de la circulación fronteriza. Miles de visitantes combinan recorridos por las tres ciudades, mientras que numerosos trabajadores y comerciantes cruzan diariamente los pasos internacionales.
Una fiscalización más selectiva podría agilizar los desplazamientos habituales y reducir demoras. Pero también podría modificar determinadas prácticas comerciales vinculadas con los cruces frecuentes de mercaderías entre Ciudad del Este y Foz do Iguaçu.
Para Puerto Iguazú, el interrogante es si estos cambios terminarán influyendo en el movimiento turístico y comercial regional, especialmente en los visitantes que utilizan Brasil como punto de conexión para recorrer las tres fronteras.
También surge otra pregunta: ¿podría implementarse una tecnología similar en el Puente Internacional Tancredo Neves, que une Puerto Iguazú con Foz do Iguaçu?
Hasta el momento no se informó sobre una medida de estas características para ese paso fronterizo.
La Receita Federal aclaró que el proyecto continúa en fase experimental y que su finalidad es mejorar la fiscalización sin perjudicar la circulación de quienes cumplen las normas.
El desafío será encontrar un equilibrio entre seguridad, control aduanero y fluidez fronteriza. En una región donde las tres ciudades mantienen una estrecha relación económica y turística, cualquier modificación en los mecanismos de control puede terminar repercutiendo sobre toda la Triple Frontera.



