Wanda: la discusión por la tasa turística se traslada a la Justicia
La implementación de una tasa turística municipal generó fuerte rechazo en el sector minero vinculado al turismo en la localidad de Wanda, donde empresarios advierten que la medida podría afectar la llegada de visitantes y comprometer la economía regional.
En diálogo con el programa La Última Rosca, emitido por Radio Up, Patricia Busch, propietaria de una compañía minera, explicó que la decisión de cerrar momentáneamente la actividad el pasado sábado fue una medida de visibilización y no definitiva: “El día sábado tuvimos que cerrar por un periodo de tiempo, no fue definitivo”, aclaró.
Sector minero cuestiona tasa turística y anticipa menos turistas
Busch remarcó la trayectoria familiar en la actividad y la imposibilidad de sostener un cierre prolongado: “Mi familia ya trabaja hace más de 40 años en el rubro no podemos cerrar tampoco tanto trabajo”.

El eje del conflicto radica en el cobro de una tasa a los turistas, con la que el sector no está de acuerdo: “Nosotros no estamos de acuerdo, fuimos tres veces para decirlo: no molesten al turista, el turista enojado no vuelve más”, sostuvo, y advirtió sobre el efecto multiplicador: “El turista enojado son diez personas más que no vuelven al lugar”.
Según explicó, el impacto no es inmediato sino progresivo, con señales de alerta desde las empresas de transporte turístico: “Las empresas ya nos están diciendo que nos van a sacar del circuito”. En ese sentido, ejemplificó la caída en la afluencia: “Si ponemos que tengamos 40 o 50 colectivos, en este momento en nuestra mina van a entrar 4”.

La empresaria también cuestionó la viabilidad económica del cobro para el turismo nacional, que constituye la principal demanda del destino. “Un paquete turístico para venir a Misiones no llega a 200.000 pesos y pagan en cuotas esos 200.000 pesos en 12 cuotas para poder venir a vacacionar cinco días”, explicó, y agregó: “Hoy es 1.500 pesos por persona. Un colectivo son 100.000 pesos. En este momento no tienen”.
En cuanto al impacto social, Busch destacó que la actividad sostiene a decenas de familias: “Entre las dos minas estamos hablando de un promedio en torno de 70 familias que viven directamente”, además de otros ingresos indirectos en el barrio.
Pese al conflicto, descartó un cierre definitivo: “Si nosotros hicimos tripa corazón en la pandemia… vamos a seguir haciendo tripa corazón”, afirmó. Y agregó con énfasis: “No voy a dar el brazo a torcer del sacrificio que nuestros padres pusieron su sudor y sangre en ese lugar”.

Finalmente, confirmó que el reclamo ya fue judicializado y que podría escalar: “Esto está en la justicia no se van a parar hasta la Corte Suprema, si es necesario”. En ese marco, cuestionó la legalidad del cobro: “Tasa es servicio. Si no le estás dando un servicio directo al turista que le estás cobrando una tasa, es un impuesto encubierto”.
El conflicto abre un nuevo frente de tensión entre el sector productivo y el municipio, en un contexto económico complejo y a las puertas de fechas clave para el turismo como Semana Santa.
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