“Presenté 20 carillas pidiendo cautelares y medidas de protección para los chicos” expresó el padre del niño que casi pierde el brazo por un corte

 “Presenté 20 carillas pidiendo cautelares y medidas de protección para los chicos” expresó el padre del niño que casi pierde el brazo por un corte

Sebastián Hernán López padre del niño que terminó con un corte profundo en su brazo en medio de la discusión de sus padres, se contactó con Radio Yguazú Misiones y comentó que el día martes presentó 20 carillas solicitando cautelares y medidas de protección para sus hijos.

Asimismo, mencionó que no tiene necesidad ni deseo de limpiar o ensuciar imágenes de nadie y a su vez, expresó que se manejó y maneja siempre desde el aspecto legal.

Con respecto a la publicación que realizó en su red social la semana pasada con imágenes del corte en el brazo de su hijo, expresó: “lo del Facebook fue una medida extrema porque realmente estoy desesperado y veía que no tenía respuestas a nivel judicial”.

El resumen de los hechos según Sebastián López:

“..los hechos acaecieron efectivamente el día sábado 13 de abril de 2021
en horas de la tarde, en momentos en que nos encontrábamos los cuatro
(mis dos hijos menores, su madre y yo mismo) en mi domicilio de calle
Pasaje Ríos, el cual es un dúplex de dos plantas. Que por ser el lunes
siguiente el día de cumpleaños de mi hijo (tiene 10 años recién cumplidos),
habíamos proyectado viajar de regreso los cuatro a la ciudad de Posadas
para hacer un sencillo festejo familiar por el mismo. Que habiendo
pasado los días anteriores en forma cordial y en momentos en que
íbamos a organizar el equipaje a llevar con nosotros, estando en el
corredor de acceso a las habitaciones, es que surge una discusión
motivada por el trato degradante que recibo de parte de la madre de los
niños, el cual siempre le pedí que fuera más ameno y amable, dado que
ante cualquier excusa o motivo siempre recurre a insultos y violencia
tanto verbal como física para dirigirse a mi. Como estaba relatando, nos
encontrábamos en el corredor del primer piso de mi domicilio el cual es
un ambiente de unos 2,5 metros de ancho y unos 5 de largo. En un
extremo se encuentra el descanso y acceso a la escalera y dos ventanales
y del otro las puertas de ingreso al baño y habitaciones. El hueco de la
escalera lo conforma una baranda de hierro de cerca de tres metros de
extensión, justo en medio del ambiente. Frente a ella, en la pared lateral
de una de las habitaciones se hallaban colgados tres espejos de
dimensiones regulares, a modo de cuadros. Recurro a esta descripción
dado que es imprescindible la misma a fines de comprender el desarrollo
de los acontecimientos. Siendo aproximadamente las 15:30 o 16:00 hs es
que nos encontrábamos en ese sitio la madre de los niños, nuestro hijo
más pequeño, de 8 años de edad y yo. Tal es así que sin
mediar discusión alguna, en un rapto de violencia incontrolable la madre
de los niños comienza a propinarme golpes de puño en cabeza y rostro, a
los cuales solo respondo pidiéndole que se fuera de mi domicilio. Luego
de esto, intenta apoderarse de unos dos mil dólares que tenía en mi
habitación, dado que deseaba cambiarlos y entregárselos a la
denunciante para ayudarle a saldar cuentas que había contraído para
solventar gastos particulares de ella. Le saco el dinero de la mano y en un
intento desesperado de recuperarlos es que recurre a nuestro hijo para
que intervenga, a lo cual el responde simplemente con un “vos estas
robando mama.. Ósea, yo no voy a ayudar a nadie..”. Frustrado este
intento de apoderarse de ese dinero es que explota en su accionar,
propinándome más golpes de puño y al no obtener la respuesta violenta
de mi parte es que comienza a arrojar y destruir objetos que se
encuentran en ese corredor. Es en ese momento en el cual la madre de
los niños agarra firmemente el primero de los espejos colgados, lo
descuelga y lo arroja con fuerza contra la pared de enfrente, a unos dos
metros y medio de distancia. Nada más distante de lo manifestado por la
Sra. MENDOZA, la cual dice haberlos hecho caer al apoyarse en ellos y
que los mismos no cayeron verticalmente hacia el piso, sino que
misteriosamente siguen una trayectoria de casi tres metros hacia el otro
lado de la habitación para finalmente dar contra el cuerpo de mi hijo.

En efecto, al escuchar los insultos que profería su madre es que
mi hijo subió al piso superior y se encontraba ya en el anteúltimo escalón
antes del descanso, a menos de dos metros de donde se encontraba su
hermano *, también en ese descanso siendo su cuerpo era
claramente visible para quien estuviera arriba junto a la baranda de la
escalera. Al estallar ese primer espejo contra la pared, a escasos
centímetros de nuestro hijo, es que comienzo a gritarle
desesperadamente a la madre que se detuviera que “esta * (el hijo dañado por el espejo)!!” donde
estaba arrojando los objetos, pero la misma, totalmente enceguecida por
su accionar es que vuelve a girar su cuerpo, descuelga un segundo espejo
y lo arroja nuevamente al mismo lugar, esta vez impactando en el cuerpo
de (su hijo), quien ante esta situación se encontraba paralizado y con sus
brazos cubriéndose la cara..”
Es por esta razón (instintiva de mi hijo y casi milagrosa) que la lesión
producida por los filosos pedazos de espejos de milagro no fue en su rostro o en su cuello
o torax, sino que ocasionaron un importante corte de más de cinco centímetros de largo y
unos dos o tres de profundidad en su antebrazo derecho, comprometiendo tanto músculos
como nervios.

A su vez, Sebastián detalló que fue el mismo quien socorrió a su hijo en forma inmediata, comprimiendo su herida (la cual bombeaba con fuerza chorros de sangre, por haberse cortado también una arteria) con la remera que tenía puesta y una toalla, ocasión en la cual pude ver con claridad la herida en su antebrazo. La lesión ocasionada a su hijo como puede comprenderse, de importancia y consecuencias muy graves, dado que a la semana de ser suturado en la guardia del Hospital de Puerto Iguazú días mas tarde y ya en la ciudad de Posadas, debió ser intervenido quirúrgicamente en el sanatorio Nozziglia de esa ciudad, por el equipo medico liderado por el Dr. Angel Sebastián Mortola, especialista traumatólogo, para reestablecer la conexión de músculos y nervios del brazo y así recobrar la movilidad de sus dedos, debiendo el cirujano, extraer de la pantorrilla de su pierna derecha, una sección de nervio para injertarle en su brazo y así extender la que se había cortado, la cual se habría encogido, quedado acortada por la lesión sufrida.

Repasa la versión de los hechos de Marlene Mendoza, madre del niño:

“Me lanzó contra una pared, allí se desprendió un espejo y un pedazo del espejo golpeó a mi hijo en su brazo”, expresó Dra. Marlene Mendoza madre del niño que terminó con un corte profundo en su brazo en medio de la discusión de sus padres

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