Estafas turísticas en alza: lo que nadie revisa antes de viajar y aprovechan los estafadores en vacaciones

 Estafas turísticas en alza: lo que nadie revisa antes de viajar y aprovechan los estafadores en vacaciones

Las estafas turísticas crecieron y apuntan a cada etapa del viaje: reservas falsas, pasajes truchos, clonación de tarjetas y servicios que nunca aparecen. Claves para detectar señales de alerta, pagar con más seguridad y saber cómo denunciar y reclamar si ya fuiste víctima.

Las vacaciones suelen asociarse al descanso y al disfrute, pero en los últimos años también se convirtieron en un terreno fértil para distintos tipos de estafas dirigidas específicamente a viajeros. Desde la reserva de un alojamiento hasta la contratación de servicios en destino, las maniobras fraudulentas se multiplicaron y ganaron sofisticación, aprovechando un factor clave: durante el período vacacional, el consumidor suele estar apurado, entusiasmado y menos atento que en sus transacciones habituales.

Estudios jurídicos especializados en derecho penal y delitos informáticos advierten que el problema ya no es marginal. Cada temporada aparecen nuevas víctimas que, confiando en plataformas aparentemente legales, pierden sumas importantes de dinero. En la mayoría de los casos, el daño no es solo económico: también se frustra el viaje, se alteran planes familiares y se generan conflictos legales difíciles de resolver a distancia.

Reservas fraudulentas: el engaño empieza antes del viaje

Una de las estafas más frecuentes se produce incluso antes de salir de casa. El mecanismo suele ser simple y eficaz: la creación de sitios web clonados de plataformas reconocidas como Booking o Airbnb.

Los estafadores registran dominios casi idénticos a los originales, con diseños que replican fielmente los sitios legítimos. La víctima realiza la reserva, efectúa el pago y recibe un comprobante que aparenta ser válido. El engaño se descubre recién al llegar al destino, cuando el hotel confirma que la reserva nunca existió.

Desde el punto de vista penal, estas conductas encuadran en el delito de estafa y, cuando se utilizan datos personales o bancarios de terceros, también en delitos informáticos. Un problema recurrente es que muchas víctimas no denuncian de inmediato, lo que permite que los responsables sigan operando durante semanas o meses.

Clonación de tarjetas y fraudes electrónicos

Otra modalidad extendida es la clonación de tarjetas de crédito durante transacciones turísticas. Puede ocurrir en comercios comprometidos —restaurantes, estaciones de servicio o tiendas— o durante reservas online, cuando la información es interceptada por software malicioso.

Con los datos completos de la tarjeta, los delincuentes realizan compras en línea sin necesidad de contar con el plástico físico. En muchos casos, el titular detecta el fraude recién al revisar el resumen bancario, días o incluso semanas después. Legalmente, se trata de estafa agravada por el uso de medios electrónicos y, en algunos supuestos, falsificación de documentos digitales.

En Argentina, la Ley de Defensa del Consumidor reconoce derechos al titular frente a operaciones fraudulentas, pero el proceso de recupero suele ser lento y depende en gran medida de la rapidez con la que se efectúe el reclamo.

Pasajes aéreos: un fraude con impacto doble

Las estafas vinculadas a pasajes aéreos resultan especialmente graves porque no solo implican una pérdida económica, sino también la imposibilidad concreta de viajar. Se repiten tres modalidades principales:

Sitios clonados de aerolíneas, como Aerolíneas Argentinas, que simulan vender pasajes inexistentes.

Reventa de pasajes no reembolsables, adquiridos originalmente con tarjetas robadas y luego anulados por la compañía aérea.

Pseudointermediarios, que se presentan como agencias autorizadas, cobran por adelantado y desaparecen sin emitir el ticket.

La jurisprudencia argentina suele considerar estos hechos como estafas informáticas agravadas, debido a la magnitud del daño y a la cantidad potencial de víctimas.

Servicios turísticos inexistentes o engañosos

Una vez en destino, muchos viajeros contratan excursiones, traslados o tours que nunca se concretan. En otros casos, el servicio existe pero es muy diferente al ofrecido: vehículos precarios, guías sin experiencia o condiciones que no coinciden con la publicidad. Estas situaciones, aunque más difíciles de tipificar penalmente, también pueden constituir estafa o publicidad engañosa.

Claves para evitar estafas durante las vacaciones

La prevención sigue siendo la herramienta más eficaz. Especialistas recomiendan verificar cuidadosamente la URL y el dominio del sitio, confirmar que cuente con conexión segura (HTTPS), investigar la antigüedad del dominio y utilizar aplicaciones oficiales cuando estén disponibles.

También resulta fundamental proteger los datos bancarios: no compartir información sensible por canales informales, usar contraseñas robustas y únicas, activar la autenticación de dos factores y revisar los movimientos bancarios de manera periódica durante y después del viaje.

En cuanto a los pagos, se aconseja evitar transferencias internacionales, priorizar el uso de tarjetas de crédito por sobre el débito y desconfiar de métodos no convencionales como criptomonedas o depósitos en efectivo. Guardar comprobantes y confirmaciones es clave para cualquier reclamo posterior.

Qué hacer si se es víctima de una estafa

Ante un fraude, el primer paso es denunciar de inmediato ante el banco o la entidad emisora del medio de pago. Luego, corresponde realizar la denuncia policial y dar intervención a la fiscalía competente, especialmente si se trata de un delito informático. También es posible recurrir a organismos de defensa del consumidor y reportar el hecho a las plataformas legítimas involucradas. En casos de montos significativos, el asesoramiento legal especializado puede marcar la diferencia.

Infobae

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