Elevaron a juicio oral la causa contra padres de un bebé asesinado a golpes

 Elevaron a juicio oral la causa contra padres de un bebé asesinado a golpes

Micaela Karina D. S. y Oscar Héctor D. S. fueron imputados por homicidio calificado por el vínculo. La víctima sufrió una “muerte violenta por traumatismo de cráneo”

Al cumplirse ocho meses del horrendo homicidio del pequeño Oscar D. S., causa en la cual están imputados los propios padres de la víctima, el Juzgado de Instrucción Uno de Oberá elevó el expediente al Tribunal Penal para la realización del juicio oral y público. En principio, el debate podría realizarse en el primer semestre del 2022.

Ya en abril la jueza Correccional y de Menores de Oberá, Adriana Zajaczkowski, subrogante del Juzgado de Instrucción Uno, dictó la prisión preventiva para Micaela Karina D. S. (23) y Oscar Héctor D. S. (32) por el delito de homicidio calificado por el vínculo en perjuicio del hijo de ambos. Dicha resolución se fundó en pruebas y testimonios colectados que complican seriamente a los progenitores.

En consecuencia, la imputada fue trasladada la Unidad Penal V de Mujeres de Posadas, dependencia que conoce puesto que ya purgó una condena por delitos contra la propiedad. En tanto, el implicado fue alojado en la Unidad Penal VIII de Cerro Azul.

Micaela D. S. cuenta con la asistencia de una abogada particular, mientras que Oscar D. S. recurrió a los servicios de la defensoría oficial y se abstuvo de declarar.

Por su parte, en una primera instancia la mujer se mostró dispuesta a contar su versión de los hechos. Pero más allá de su intención, en la audiencia tuvo que ser suspendida porque no se hallaba en condiciones de declarar, al punto que concluido el trámite fue trasladada al hospital Samic donde evaluaron su estado y le suministraron medicación para contrarrestar el síndrome de abstinencia por su adicción a las drogas.

Muerte violenta
El cadáver del pequeño Oscar D. S. -al momento de su deceso tenía poco más de tres meses de vida- fue hallado el pasado 12 de enero sepultado a orillas del arroyo El Barrero, en la localidad de San Martín. Su propia madre indicó el lugar exacto adonde estaba enterrado el cadáver.

La mujer había sido detenida el 7 de enero en el marco de la investigación por una serie de hurtos y robos perpetrados en la zona rural de Colonia Alberdi. En esa circunstancia, una de sus hermanas se acercó a la comisaría para interiorizarse de su situación y preguntarle por el bebé, ante lo cual la progenitora entró en contradicciones.

Tardó cinco días en confesar que el niño estaba muerto. Luego aseguró que su concubino lo mató a golpes y guió a la Policía hasta el lugar del macabro hecho.

Posteriormente, la autopsia confirmó que la víctima sufrió una “muerte violenta por traumatismo cráneo encefálico gravísimo”.

Asimismo, por el estado de descomposición del cuerpo se estableció que el deceso se produjo entre cuatro y cinco días antes del hallazgo.

Por su parte, una pareja anterior de la mujer aseguró que años atrás la imputada quemó la casa que compartían. Pero el dato más aterrador fue cuando manifestó que en más de una ocasión la sospechosa amenazó con asesinar al hijo de ambos, una criatura que también desapareció en dudosas circunstancias.

El padre denunció aquel hecho y oportunamente el Juzgado de Familia entregó a la criatura en guarda a una de las hermanas de Micaela Karina D. S.

Transcurrido un tiempo, el mismo juzgado restituyó al menor a su madre. Luego el pequeño desapareció y su padre sospecha que fue asesinado, tal como manifestó en su declaración.

Búsqueda viral
Respecto al infanticidio., por el momento no se sabe quién fue el autor material del hecho. Su madre acusa al padre; pero ella también está imputada porque demoró varios días en confesar el horrendo crimen y luego condujo a la Policía hasta el lugar exacto donde sepultaron al pequeño.

“Sin el aporte de la progenitora nunca se hubiera encontrado el cadáver. Es decir que desde el primer momento supo dónde fue enterrado”, opinó el comisario mayor Héctor Araujo, jefe de la Unidad Regional II de Oberá, asentando su posición sobre el presunto rol de encubridora, como mínimo, que podría corresponder a la mamá.

La investigación comenzó el pasado 8 de enero, cuando Agostina N. llamó a la Policía para avisar que en su propiedad de Colonia Alberdi había una mujer que le pidió auxilio porque su concubino la sometía a maltratos y la obligaba a robar bajo amenazas de lastimar a su bebé.

Por ello, en primera instancia Micaela Karina D. S. fue detenida en averiguación a una serie de hurtos y robos perpetrados en la zona.

Al enterarse de la detención, Vilma D. S. -hermana de la acusada- se presentó en la Seccional Segunda y le preguntó por el bebé, a lo cual le respondió que su pareja lo había vendido.

Por ello, Vilma publicó una foto de su sobrinito que se hizo viral por las redes sociales.

“Se busca desesperadamente a este bebé, la madre está detenida y no se sabe si lo dio o lo vendió. Cualquier información por favor comunicarse con la comisaría de Cien Hectáreas”, citaba el mensaje que en pocos minutos trascendió por varios grupos.

Tan poca entidad se le dio oficialmente a la desaparición del bebé, que el 12 de enero al mediodía el Juzgado de Instrucción Uno ordenó la liberación de Micaela Karina D. S.

Final atroz
Pero entonces surgió la figura de otra de sus hermanas, María D. S., quien la convenció para dijera la verdad sobre el paradero del pequeño, ya que en los días previos había variado su explicación al respecto.

Por momentos decía que el bebé estaba con el padre, Oscar Héctor D. S., pero después cambiaba la versión y decía que se lo habían entregado a una pareja de desconocidos.

“Le hablé con el corazón y le dije que era el momento, que no tenga miedo y que diga la verdad. Ahí se quebró, se largó a llorar y un policía nos llevó a una oficina. Se arrodilló y pidió perdón, que no pudo hacer nada para salvar a su hijo. Contó que el bebé estaba inquieto, le empezó a dar la teta y Oscar agarró la cabeza del bebé con las dos manos, le estiró para arriba y le tiró al piso. Ella le alzó y le mojó la cabecita en el arroyo, pero el bebé no respiraba. Sólo le sangraba la nariz”, precisó María.

Y agregó: “Ahí nomás él le dijo que había que enterrar el bebé, hizo un pocito con el machete y le puso ahí. Dice que después tapó y zapateó sobre la tierra para aplanar bien el lugar. Como si había enterrado un perro muerto”.

Luego de confesar ante María lo que había sucedido, la propia madre fue quien guió a la Policía hasta el lugar donde estaba sepultado su pequeño.

El cadáver estaba envuelto en una manta, sepultado a una profundidad de 30 centímetros, aproximadamente, a orillas del arroyo El Barrero.

El bebé nació el 19 de septiembre del año pasado en perfecto estado de salud. “Era re sanito. En las fotos se ve que era un bebé grandote, gordito. Era hermoso. Acá era el mimado de todos”, recordó una de las hermanas de la acusada antes este medio.

 

 

El misterio de su hijo desaparecido

En sede judicial, una pareja anterior de la mujer aseguró que años atrás la imputada quemó la casa que compartían. Pero no sólo eso, ya que manifestó que en más de una ocasión la sospechosa amenazó con asesinar al hijo de ambos, una criatura que también desapareció en dudosas circunstancias.

El progenitor del primer bebé aseguró que en una ocasión discutieron y la imputada juntó y llevó todas sus cosas al domicilio de un hermano, tras lo cual incendió su propia casa.

Luego la mujer acusó a su pareja del hecho y el hombre afrontó una causa en la cual le dictaron la falta de mérito, según la constancia que exhibió.

Contó que en otra ocasión, tras una acalorada discusión, la mujer tomó un cuchillo y amenazó con matar al bebé.

El padre denunció aquel hecho y oportunamente el Juzgado de Familia entregó a la criatura en guarda a una de las hermanas de Micaela Karina D. S.

Transcurrido un tiempo, el mismo juzgado restituyó al menor a su madre. Luego el pequeño desapareció y su padre sospecha que fue asesinado, tal como manifestó en su declaración.

Lo cierto es que la desaparición del primer hijo de la mujer era un secreto a voces en el entorno de la propia familia, pero nunca ningún familiar denunció las sospechas.

Una de sus hermanas mencionó que “del primer hijo que tuvo, contó que él (por el acusado) le mató; pero él, en cambio, dijo que vendieron esa criatura. En esa época vivían por Corrientes”

 

Fuente: ElTerritorio

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