La Renovación y la comunicación para el adentro y no para el afuera por Martin Boerr

El 6 de junio a la noche, en una celebración muy selecta y reducida de la elite de la Renovación, Carlos Rovira fumaba un habano sentado en un rincón cuando le pidió a uno de sus hombres de confianza: “Mañana, sin piedad con los traidores”.

En ese encuentro estaban Oscar Herrera Ahuad (Lalo Stellato estaba descompuesto), Horacio Martínez, Ricardo Wellbach y unos poquitos más. No llegaban a diez y sobró mucho catering. El espíritu de la reunión era positivo, pero el jefe máximo estaba algo retirado, pensativo, meditando por qué no anduvieron mejor.

Ese día la Renovación ganó, sí, pero no goleó. Y la Renovación está obligada siempre a golear porque tiene todo los recursos del Estado y los medios de comunicación a su favor.

Si aquél resultado positivo, no fue del todo satisfactorio para las expectativas de la Renovación, la derrota del 12 de septiembre en las PASO directamente encendió alarmas en el tablero del oficialismo, que se la pasó toda esta semana viendo qué puede hacer para mejorar la performance el 14 de noviembre.

Estas elecciones de medio término donde no hay nada importante en juego, en un país que arrastra una crisis económica que ya lleva diez años, son muy incómodas para la Renovación.

Porque la gente cada vez más rechaza a los políticos y a la hora de ir a una votación donde no se juega por nada, tienta mucho poner el voto en contra del que esté gobernando. Sea quien sea. Es la mejor manera de expresar el enojo. ¿O alguien piensa que la gente está realmente ilusionada con los Arjol, los Puerta o los Lenguaza?

Comunica para el adentro

Pero más allá de que el contexto económico nacional y el rechazo a la gestión del Gobierno central tuvo mucho que ver con la derrota del “misionerismo” a manos de JxC , la Renovación también cometió errores no forzados.

Y dos errores significativos parecen ser el perfil de los candidatos que elige Rovira y la comunicación de todo su aparato.

Tanto en la comunicación como en la forma de moverse de los candidatos hay una nota distintiva: la sumisión y lealtad al líder (lealtad por pura conveniencia). Y todo eso genera rechazo en la gente que lo ve desde afuera y no se beneficia con el Estado renovador. Más tiempo pasa con el país en crisis económica, más se extiende la hegemonía renovadora y más rechazo genera.

Por empezar, la Renovación comunica cada vez peor. Porque lo hace pensando siempre en el “adentro” de la fuerza, algo que deja de lado al votante independiente.

Este es uno de los principales vicios de un régimen político que lleva tantos años en el poder, con una hegemonía tan marcada y una ausencia de oposición real.

Comunicar para “el adentro” significa que cuando alguien hace algo, sólo está pensando en que lo vea Rovira, que compruebe su compromiso, su lealtad y que se está moviendo para ganar (cuando muchas veces se mueve para perder votos).

Un ejemplo claro: Cómo comunicó el aparato de medios de comunicación oficial el resultado del domingo. Todos salieron a destacar que Carlos Fernández había sido el candidato más votado, haciendo un indisimulable omisión de la principal noticia de esa jornada:

Juntos por el Cambio le ganó a la Renovación en las PASO. Tan cierto como que no fue una derrota catastrófica, apenas un llamado de atención.

Esa forma de comunicar “para el adentro” solo irrita más a la gente y al votante independiente. ¿Qué piensa el que votó el domingo cuando ve a la noche cómo la Renovación trata de manipular con interpretaciones ambiguas lo que buscó manifestar en las urnas un par de horas antes?

Se nota que se dieron cuenta porque días después salió tanto Herrera Ahuad como el propio Rovira a confirmar que habían escuchado “la voz del pueblo”. También condenaron las “interpretaciones ambiguas” que ellos mismos promovieron, directa o indirectamente, un par de día antes.

El viernes, otro error

Otro ejemplo. El viernes en el Centro del Conocimiento se presentó el vehículo eléctrico Wakure, una mezcla de monopatín y cuatriciclo eléctrico. Un producto que tiene ya 45 órdenes de compra diseñado por un equipo de 20 jóvenes ingenieros misioneros.

¿Cómo lo comunicaron? Mandaron al intendente de Oberá, Carlos Fernández y a Claudia Gauto como oradores principales. Mientras los verdaderos protagonistas estaban a un costado. Así que la presentación fue un aburrido coloquio de agradecimientos y auto celebraciones internas.

A Claudia Gauto por prestar el Centro del Conocimiento (como si fuera de ella y como si el Parque del Conocimiento no estuviera justamente para eso) y así. Todo entre ellos, seguramente pensando en que “lo vea Rovira”, que vea que después del mal resultado en las PASO del domingo “nos estamos moviendo”.

Así sólo pierden votos. ¿Qué hubiera pasado si los Fernández o Gauto se ponían a un costado y le dejaban a los chicos explicar por qué hicieron ese aparato, cómo lo hicieron y a quién se lo van a vender? Obviamente la culpa no es solo de ellos. Hay todo un aparato de comunicación que ya está formateado para actuar así.

Lo mismo sucede con cada pieza de comunicación, anuncio oficial, gacetilla o comunicado que se emite desde el aparato Estatal. Casi todos tienen al principio una sucesión de párrafos sin valor periodístico enumerando todos los funcionarios que asistieron a tal o cual evento y sus expresiones sobre la Renovación. Al final, algo de la información que le podría interesar al público.

A veces esa información no tiene un interés real. Pero tampoco es infrecuente que haya anuncios realmente interesantes o información que vale la pena compartir con el público. Pero esto, lamentablemente, siempre queda tapado por la “comunicación para el adentro”.

Desperdiciaron a un empresario “top” elogiando al Gobierno

Hace poco pasó con la presentación del dueño de Arcor, Luis Pagani, uno de los tres empresarios más importantes del país. El hombre anunció una inversión de 20 millones de dólares. Justamente esta semana ese anuncio se tradujo en un scouting masivo de candidatos que su controlada, Papel Misionero, está haciendo en las localidades de influencia (Capioví, Jardín América, Puerto Rico, Puerto Mineral).

¿Cómo lo comunicó la Renovación? En lugar de destacar lo que dijo Pagani sobre Misiones, que ponderó la predisposición del gobierno provincial para trabajar juntos (oro en polvo para una gestión que busca atraer inversiones hace cinco años), tapó al dueño de Arcor con una avalancha de comunicación burocrática, para “el adentro”.

¿Qué hicieron? Lo pusieron al ministro de Industria, Nicolás Trevisán, que no tuvo ni tiene ningún mérito dentro de la decisión de Papel Misionero, a hablar de la Industria 4.0 acaparando todo el espacio en medios oficiales.

Todo para agradar al oído de Rovira y tapando la información que debían destacar: uno de los empresarios más fuertes del país, poniendo u$s20 millones (en un momento donde nadie pone un peso en la Argentina), prometiendo contrataciones y hablando bien de las autoridades de Misiones en el manejo de un tema donde hubo fuertes encontronazos con el sector privado: la cuestión forestal.

Estas cosas pasan todo el tiempo y son muy ostensibles para los que trabajan en comunicación. Errores y más errores no forzados.

El “humo” y las medias verdades

Otra cuestión importante a revisar, es la forma en que se manipula la información desde el oficialismo, con exageraciones, información sacada de contexto o medias verdades.

El propio Rovira salió a decir días antes de las elecciones en un acto en la Escuela de la Innovación que “Misiones vive un boom de la economía del conocimiento”.

Ahí está confundiendo un sueño o un anhelo, con una realidad. O tergiversando la realidad. La economía de Misiones está lejísimos de ser lo que Rovira dijo. Es más, el propio jefe Renovador admitió que el sector privado todavía no participa de esa movida tecnológica.

Quizás el problema de base a la hora de comunicar para la Renovación es la diferencia entre cómo se autopercibe y cómo lo percibe la gente o el observador independiente.

Quizás Rovira razona: “Yo digo esto, los que están enfrente me aplauden y mañana sale en todos los diarios y canales (oficialistas). Quiere decir que lo que dije es cierto, no me equivoqué”.

¿Y cómo la percibe el observador independiente? La gente que lo mira de afuera, ve a todos esos aplaudidores de la misma forma que puede ver a un grupo de personas sedientas en pleno desierto del Sahara frente a un hombre con cinco tanques de agua fresca. Le van a decir todo que sí.

El del “afuera” ve todo ese espectáculo como quien ve a un grupo de oportunistas, buscando un lugar al calorcito del poder y los recursos estatales (que son de todos, nunca está de mas recordarlo, aunque lo manejen unos pocos). Algo que naturalmente generará rechazos.

Además de las exageraciones o confundir sueños con realidades, también están las medias verdades. Ahora la Renovación está volviendo a confundir a la gente con el presunto reflotamiento del pedido por la Zona Aduanera Especial.

Ilusiones desmedidas

El año pasado también ilusionó más de la cuenta a la gente. Había logrado una gran victoria parcial al obtener la inclusión del artículo 123 que nombraba con “nombre y apellido” a Misiones en el dictamen de la Comisión de Presupuesto en Diputados.

Pero cuando el proyecto se votó en la Cámara y se modificó (se sacó a Misiones y el beneficio quedó potencialmente para un grupo grande de provincias), el aparato oficialista en vez de contar la verdad y compartir que las chances se empezaban a desdibujar, agitó la ilusión de la Zona Aduanera Especial como algo inminente.

Para quienes siguieron de cerca esa negociación, fue exactamente al revés. El veto o incluso la no activación del beneficio era algo que se veía venir.

Ahora mismo también están agitando esa expectativa al decir que el beneficio está sancionado, pero no activado. Y que los diputados renovadores van a gestionar su inclusión.

Otro ejemplo de estas verdades a medias, donde con frecuencia la Renovación trata de vender “gato” por “liebre” y quieren transformar el defecto en virtud. La Renovación no fue a internas en estas PASO, como JxC y Frente de Todos, dos espacios en crisis en la provincia. Pero lo sobrevendieron como un triunfo del “consenso” en el espacio Renovador.

Cuando hasta el más despistado sabe que hay lista única, sí, pero no por obra de un “consenso” al que se llegó entre distintas opiniones dentro del espacio. Hay una opinión única y un sentimiento que siempre se impone de lealtad y sumisión al líder. No es lo mismo que el consenso. Más bien es todo lo contrario.

Entonces, no tenés que salir a vender el “consenso”. No digas nada y punto.

Lo mismo sucede con el promocionado “misionerismo” de los diputados renovadores en el Congreso Nacional. Se podría sintetizar así: ¿Quién está en Casa Rosada? Vayan y vótenle todo, sin importar qué piense el misionero. Pago a fondos buitres, reforma previsional, paquete de ajuste del FMI con Macri, impuesto PAIS y ajuste al comienzo de la gestión de Alberto F.

Si bien es cierto que el contexto cambió y hay espacio para pensar que Misiones empezará a plantarse un poco más en el Congreso. Sería bueno no desconocer todo lo que se hizo antes y ensayar una suerte de autocrítica. Sólo le dará potencia y credibilidad a tu mensaje de cara al votante.

Candidato con perfil “Muñequito de Torta

Un último párrafo para los candidatos con perfil “Muñequito de Torta” que elige Rovira. Son esos candidatos que sonríen y repiten como loros los dos o tres eslóganes del “misionerismo”.

Carlitos Fernández es un candidato del tipo “Muñequito de Torta”. Que quede claro, no porque lo sea, seguramente el médico que llegó a intendente de Oberá es una persona que tuvo sus luchas, victorias y derrotas en la vida y mucho más carácter del que muestra públicamente.

Pero se la pasan deambulando por los canales amigos con la sonrisa y poco más para decir. Mucho más en evidencia quedaba cuando lo ponían al lado de Herrera Ahuad, que tuvo que salir a ponerse la campaña al hombro cuando se dieron cuenta que ni Fernández ni Claudia Gauto movían la aguja al electorado.

Entonces uno lo podía ver a Fernández, fresco y sonriente al lado del gobernador, con cara de cansado, en los últimos días de la campaña. Asintiendo a todo lo que decía el mandatario y balbuceando alguna cosa más: Un verdadero “Muñequito de Torta”.

¿Y si probaran con dejarlo ser un poco auténtico? Que opine, que diga lo que piensa realmente, que hable de la pobreza en su zona de la provincia, por qué no alcanza con lo que hacen para disminuirla. Que proponga sin estar pensando siempre en el “adentro”, en lo que pueda pensar el jefe. También es un poco responsabilidad de los candidatos, animarse a hablar con cierta libertad y salirse del libreto.

Horacio Martínez, en cambio, no fue un candidato “Muñequito”, en las elecciones del 6 de junio pasado. La gente lo percibió como alguien preparado, modesto y con mucha capacidad de trabajo. Alguien mucho más real. Un profesional que trabaja bien y no necesita un cargo en el Estado renovador para vivir. Es decir, un verdadero “outsider” de la Renovación (el “polaco” Daniel Vancsik no transmitió lo mismo, su repentina adhesión sonó un poco a simple oportunismo).

Claudia Gauto es justo lo contrario a una “outsider”, es una dirigente ultra-Renovadora. Siempre ocupando cargos importantes en la cúpula. No es el perfil que va a generar empatía después de tanto tiempo en el poder. Los candidatos deberían cumplir un requisito: no parecer muy Renovadores. Pero una vez más, por ahí se impone la mirada para “el adentro” y no para el afuera.

La comunicación real y la comunicación dirigida se alejan cada vez más en la era 4.0

Uno de los grandes desafíos de la comunicación moderna es convivir con los celulares, la tecnología y la masiva producción de contenidos que hace la gente a través de posteos, memes, historias, hilos de twitter, grupos de whatsapp, tik-tok, etc. Un mensaje imposible de controlar y que va desde abajo hacia arriba.

Este modelo de comunicación de la Renovación es “ochentoso”, quizás podía ser decisivo cuando sólo había 2 o 3 diarios y un par de radios que imponían la agenda. Hoy sólo le sirve al dirigente al que sólo le importa “el adentro” y mostrarle al jefe centimetraje (por no decir, kilómetros) de comunicación vacía de contenido. Con escasísima llegada al corazón del público.

Hoy la realidad cambió, los medios de comunicación tradicional tienen cada vez menos peso, y lograr publicar lo que uno quiere en esos medios, no sólo tiene poco mérito, cada vez tiene menos influencia o lo que es peor, directamente pianta votos.

Esa dosis de temor, sumisión y lealtad por conveniencia que atraviesa a ese esquema de comunicación genera una brecha cada vez más grande con la gente, que se mueve por las redes sociales libre como pez en el agua. Sólo le sirve “al adentro”.

Fuente: planbmisiones.com

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