De una oportunidad en plena pandemia a una escuela de acrobacias: la historia detrás de Elevarte.

 De una oportunidad en plena pandemia a una escuela de acrobacias: la historia detrás de Elevarte.

Con competencias, presentaciones y dos grandes muestras, la escuela de acrobacias en tela Elevarte transita el tramo final de un 2026 cargado de actividades. Detrás de este espacio hay una historia que comenzó en 2020, impulsada por el deseo de enseñar y una pasión que se transformó en un proyecto de vida.

A medida que se acerca el cierre del año, Elevarte hace un balance de un 2026 marcado por nuevas experiencias, desafíos y momentos compartidos entre todas sus alumnas. La escuela de acrobacias en tela de Puerto Iguazú participó de competencias, formó parte de eventos comunitarios y llevó adelante sus tradicionales muestras, propuestas que forman parte de su identidad y crecimiento.

Durante este año, Elevarte participó en dos competencias selectivas: una realizada en Ciudad del Este y otra en Puerto Iguazú. En ambas oportunidades, todas las participantes de la escuela consiguieron clasificar para las finales. Sin embargo, desde un principio tomaron la decisión de no viajar a esa instancia para enfocarse en otros objetivos.

Al recordar la experiencia, Karen Villalba profesora de la Escuela Elevarte, destacó a Radio Yguazú: «Disfrutamos mucho la preparación, los viajes y compartir con otras escuelas».

Otra de las propuestas significativas fue la participación en un evento dedicado a la prevención del cáncer de mama, donde fueron invitadas a mostrar su arte. Sobre ese momento, expresó que fue una experiencia muy emotiva y que les encantó poder formar parte.

Como cada año, la escuela también organiza dos encuentros especiales: la muestra de invierno, que se realiza antes de las vacaciones de julio, y la muestra de cierre de año, prevista para el próximo sábado 5 de diciembre.

Ambas presentaciones requieren meses de preparación. A partir de una temática, comienzan a crear personajes, pensar coreografías, seleccionar canciones y diseñar los vestuarios. En ese proceso, uno de los aspectos que más disfruta la responsable de Elevarte es darles protagonismo a las alumnas para que puedan imaginar, proponer y decidir cómo quieren presentarse ante el público.

«Intentamos que nuestras muestras sean espacios para toda la comunidad. Nos gusta que puedan conocer la actividad, disfrutar del espectáculo y descubrir todo lo que se puede hacer en este mundo», señaló.

Una historia que comenzó en 2018 y dio origen a Elevarte

Detrás de este proyecto hay una historia personal que comenzó en 2018, cuando Karen conoció las acrobacias en tela y empezó a tomar clases. Primero con su profesora Keila y, al año siguiente, con Rocío, «que fue mi profe un poco más de tiempo. Ella me dio la oportunidad que hoy es el trabajo que me hace feliz todos los días».

«Siempre había querido enseñar, de hecho, mi idea era ser maestra de nivel inicial y estuve a punto de comenzar esa carrera», recordó.

En aquel momento trabajaba como secretaria, pero en 2020 su profesora Rocío tenía previsto mudarse a otra ciudad y le propuso quedarse a cargo de su grupo de alumnas. Esa oportunidad marcó un antes y un después: comenzó a dar clases y nació Elevarte.

El inicio coincidió con un contexto particular, atravesado por la pandemia. Lejos de detener el proyecto, aprovechó ese tiempo para capacitarse y profundizar sus conocimientos, mientras continuaba dando clases virtuales a las alumnas que contaban con los elementos en sus casas y realizaban las actividades bajo la supervisión de sus padres.

Desde entonces, cada oportunidad de formación se convirtió en una posibilidad para seguir aprendiendo y creciendo dentro de esta disciplina.

«Estos años fueron de mucho aprendizaje y crecimiento. Los grupos van cambiando constantemente: hay alumnas que se suman, otras que por diferentes motivos se van y otras me acompañan desde el comienzo. Cada año es diferente y cada grupo tiene su propia identidad», explicó.

En ese recorrido, uno de sus principales objetivos fue brindar atención a cada alumna, respetando sus tiempos, necesidades, dificultades y metas personales.

Mucho más que acrobacias: confianza, compañerismo y crecimiento personal

Al mirar hacia atrás, Villalba reconoce que el camino recorrido genera un profundo orgullo, pero también destaca que la construcción de este espacio no sería posible sin todas las personas que lo acompañan.

«Si bien soy yo quien está a cargo de la escuela, Elevarte es gracias a todas las personas que forman parte de este espacio y que ponen su confianza. Las alumnas, sus familias, sus amigos y nuestros allegados», manifestó.

Uno de los aspectos que más la emociona es observar cómo fueron creciendo las alumnas que comenzaron cuando eran pequeñas y que hoy son adolescentes e incluso adultas. Ver sus avances sobre las telas, pero también su desarrollo personal, representa una de las mayores satisfacciones de este proyecto.

Recordó especialmente cómo muchas llegan con miedos, vergüenza o timidez y, poco a poco, van ganando confianza, construyendo vínculos y formando parte de un grupo en el que también nacen amistades que continúan fuera de las clases.

En ese sentido, remarcó que la identidad de Elevarte no está centrada únicamente en aprender acrobacias o competir, sino en el compañerismo, el apoyo y la ayuda entre compañeras. Allí, los logros individuales se celebran entre todas, incluso cuando apenas se conocen, y también existe acompañamiento cuando las cosas no salen como esperan.

El desafío de sumar más adultos a la disciplina

Entre los objetivos que se propone para seguir creciendo, también aparece el de incentivar una mayor participación de adultos en las clases.

Muchas personas sienten curiosidad por las acrobacias en tela, pero no se animan porque creen que necesitan tener mucha fuerza, flexibilidad o experiencia previa.

Sin embargo, explicó que la realidad es diferente: «Se empieza desde cero, cada uno a su ritmo. La fuerza se gana con la práctica y los miedos se van superando a medida que uno gana confianza».

Por eso, busca transmitir que se trata de una actividad que puede disfrutar gente de distintas edades, independientemente de si practicó algún deporte anteriormente.

Con la muestra de cierre de año cada vez más cerca, Elevarte se prepara para compartir nuevamente con la comunidad todo el trabajo realizado durante estos meses. Será otra oportunidad para mostrar lo aprendido, celebrar los avances y disfrutar de una actividad que, desde sus comienzos, fue mucho más que una disciplina deportiva.

Después de varios años de recorrido, Karen resume este camino con orgullo y agradecimiento hacia cada persona que formó y forma parte de la escuela. Y, mientras se preparan para despedir el 2026, la ilusión ya está puesta en lo que vendrá: «Ansiosos de ver qué nos espera en el 2027».

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