Puerto Iguazú, cuna del Mercosur: ¿estamos asistiendo al principio del fin de la integración?

 Puerto Iguazú, cuna del Mercosur: ¿estamos asistiendo al principio del fin de la integración?

El 30 de noviembre de 1985, Puerto Iguazú fue escenario de un acontecimiento histórico que cambiaría las relaciones entre Argentina y Brasil.

 

Aquí, en nuestra ciudad, los entonces presidentes Raúl Alfonsín y José Sarney firmaron la Declaración de Iguazú, sentando las bases de lo que años después, en 1991, se convertiría formalmente en el Mercosur.

 

Aquellos dos presidentes comprendieron que Argentina y Brasil debían dejar atrás décadas de desconfianza y construir un futuro de integración política, económica y social.

 

Puerto Iguazú fue, de alguna manera, la cuna de ese proceso de integración regional.

 

Y hoy, casi 41 años después, nuestra ciudad vuelve a quedar en el centro de un episodio político internacional que nos obliga a formular algunas preguntas.

 

La presencia de Flávio Bolsonaro en Puerto Iguazú, para abordar un avión privado con destino inicialmente previsto a Ecuador y finalmente a Estados Unidos, no puede analizarse solamente como un movimiento migratorio.

 

Durante casi 24 horas circularon versiones sobre su paradero, posibles ingresos clandestinos y un supuesto operativo especial de seguridad.

 

Finalmente, durante la madrugada del miércoles 28 de octubre, Bolsonaro llegó al aeropuerto de Puerto Iguazú, presuntamente escoltado por fuerzas de seguridad argentinas.

 

Migraciones informó que su ingreso fue legal y con documentación válida.

 

Pero quedan interrogantes.

 

¿Quién organizó el operativo? ¿Por qué habría recibido una escolta especial? ¿Qué participación tuvo el Gobierno argentino?

 

Y fundamentalmente, ¿por qué se eligió precisamente Puerto Iguazú, la ciudad donde comenzó a gestarse el Mercosur?

 

¿Fue una simple cuestión logística o existió una decisión política detrás de esa elección?

 

Y aquí aparece una pregunta todavía más profunda.

 

¿La eventual colaboración del Gobierno argentino para facilitar el viaje de Flávio Bolsonaro podría interpretarse como una señal de una política exterior que privilegia las afinidades ideológicas por encima de la integración regional?

 

¿Estamos frente a una postura que Argentina no expresa públicamente, pero que podría indicar un progresivo alejamiento del modelo del Mercosur?

 

No tenemos pruebas para afirmarlo, pero sí razones para exigir explicaciones.

 

Porque mientras determinados operativos aparentemente se resuelven con rapidez, miles de argentinos, brasileños y turistas deben soportar largas horas de espera para cruzar el Puente Internacional Tancredo Neves.

 

¿Dónde está el Mercosur cuando nuestros ciudadanos necesitan una frontera verdaderamente integrada?

 

Tenemos un Parlamento del Mercosur, un Consejo del Mercado Común y numerosos organismos regionales.

 

Pero seguimos sin resolver problemas elementales de circulación y coordinación fronteriza.

 

Y lo verdaderamente preocupante sería que las diferencias ideológicas entre los gobiernos comenzaran a debilitar aquel proyecto histórico que Alfonsín y Sarney impulsaron desde nuestra ciudad.

 

El Mercosur debe estar por encima de los gobiernos de turno y de las simpatías políticas de sus presidentes.

 

Flávio Bolsonaro seguramente dejará de ocupar los titulares.

 

Pero quedará una pregunta que merece una respuesta.

 

¿El Gobierno argentino pretende fortalecer aquel Mercosur que comenzó a gestarse en Puerto Iguazú o está contribuyendo silenciosamente a desarmarlo?

 

Porque sería una enorme contradicción histórica que la ciudad donde nació la esperanza de integración entre Argentina y Brasil terminara convirtiéndose en escenario de decisiones que contribuyan a debilitarla.

 

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