Soledad en tiempos de hiperconectividad: la psicóloga Marysol Perassi destacó la importancia de construir vínculos profundos
La licenciada en Psicología Marysol Perassi advirtió que estar permanentemente conectados no significa sentirse acompañados. Además, llamó a cuidar las relaciones personales, revisar el uso de las redes sociales y pedir ayuda cuando la soledad genera sufrimiento.
En una sociedad atravesada por los celulares, las redes sociales y la comunicación constante, la soledad se convirtió en una problemática que merece atención. Durante una entrevista, la licenciada en Psicología Marysol Perassi reflexionó sobre cómo la hiperconectividad puede convivir con la sensación de aislamiento y la falta de vínculos significativos.
La profesional diferenció la soledad elegida, que permite descansar, reflexionar y reencontrarse con uno mismo, de aquella que provoca sufrimiento y aparece cuando una persona siente que no tiene con quién contar. En ese sentido, sostuvo que estar conectados todo el día no significa necesariamente estar vinculados de manera profunda.
Perassi también señaló la influencia de las redes sociales en el bienestar emocional. La espera de respuestas, los “me gusta” y las reacciones pueden generar ansiedad y frustración cuando la valoración personal depende excesivamente del reconocimiento externo. Asimismo, advirtió que comparar la vida propia con las publicaciones de otras personas puede alimentar la inseguridad, ya que en las redes suele mostrarse solo una parte de la realidad.
Otro de los puntos centrales fue la importancia de construir relaciones basadas en la escucha genuina, la confianza y la reciprocidad. La psicóloga remarcó que muchas veces el ritmo cotidiano y las exigencias laborales llevan a descuidar los vínculos, incluso con personas cercanas. En Puerto Iguazú, además, quienes llegan desde otros lugares pueden encontrar mayores dificultades para establecer relaciones profundas y generar redes de contención.
En relación con los adolescentes, destacó la necesidad de que las familias generen espacios de diálogo y tiempo de calidad. Durante esta etapa, la pertenencia al grupo y la construcción de la identidad adquieren especial importancia, por lo que sentirse excluido puede tener consecuencias emocionales significativas.
Como reflexión final, Perassi invitó a recuperar los encuentros personales, participar en actividades de interés, animarse a expresar lo que uno siente y escuchar con atención a los demás. También subrayó que, cuando la soledad se vuelve difícil de manejar y provoca un sufrimiento persistente, es importante pedir ayuda profesional a tiempo.
“Cuidar los vínculos y mirarnos más” fue el mensaje central de la entrevista, con un llamado a fortalecer las relaciones humanas más allá de las pantallas.




