EFECTO CAIPIRINHA
Columna de opinión del Ing. Horacio Spallanzani
Ex diputado provincial por la alianza PRO y ex concejal de Puerto Iguazú por la Unión Cívica Radical (UCR).
Cuando la mayor economía de Sudamérica elige su gobierno, esta parte del continente se estremece y el resto del mundo observa con interés. Más aún en tiempos de confrontación ideológica y polarización extrema.
Las encuestas perdieron dos veces, cuando daban por ganador a Lula en la elección general y a Bolsonaro en el ballotage. Y mas allá de alguna irregularidad que motiva el no reconocimiento del resultado por parte del perdedor, la diferencia es importante como para poner en duda el resultado.
Indudablemente en el llamativo cambio de tendencia del electorado tuvo que ver una intensa organización proselitista armada con fondos públicos y un plan platota con reformas laborales y ayudas económicas que se van a pagar más adelante.
Aparte del resultado que determinan los próximos tiempos, se mantiene una división casi por mitades, que define no solamente a Brasil, sino al resto del mundo, claro el que puede elegir a su gobierno, dejando las dictaduras de lado donde no se respeta, no solamente a las minorías sino también a las mayorías. Esta división se da entre concepciones cada vez más extremas, barriendo a los moderados y planteando posibles cambios de modelo si hay cambio de gobierno al lado opositor.
Tal vez donde mas se note esta contradicción sea en nuestro país y por eso el resultado de la elección en Brasil, era y es visto como una cuestión fundamental. Son especulaciones interesadas que no siempre son válidas, ni se mantienen en el tiempo; mas en la Argentina donde la previsibilidad no una fortaleza.
Cuando la política tiene tanta influencia en la economía, cualquier brisa se transforma en temporal con riesgo de llegar a tormenta tropical, si bien parece que dejamos atrás el riesgo de huracanes. En Brasil, ante el resultado, se devaluo el Real, cayó la bolsa y bajaron las acciones y cuando en allá se resfrían acá estornudamos.
Con Bolsonaro hijo presidente venia la amnistía o indulto para el padre, algo que miraban de reojo Cristina Kirchner y sus acólitos, para replicar y justificar en caso de que gane cualquier peronista la presidencia. Con Lula viene en cambio, para el kirchnerismo, el apoyo político y económico para una próxima contienda electoral, que sino solo cuenta con la caja de la provincia de Buenos Aires, si la elección es simultánea como parece que será. El resto de las provincias se bancará la campaña de su propia elección, seguramente desdoblada de la nacional.
La alegría es de la mitad de Brasil, el resto esperará. Seguirá Lula siendo el populista pragmático o se radicalizará? La vejez a veces es sabia y otras veces resentida, dando lugar al entorno que empuja al extremo.
Mientras tanto en Argentina, seguimos en terapia intermedia sin saber si nos pasan a sala común o intensiva. Para el alta falta muchísimo, pero como alguna vez dijo Balbín, “todos los incurables tienen cura cinco minutos antes de la muerte”. Al menos Lula parece darle la razón.


