UNA BIBLIA DE CEMENTO FRENTE A QUIENES DUERMEN EN LA CALLE
Opinión | Mario Antonowicz
Este 8 de octubre, Puerto Iguazú inauguró el Monumento a la Biblia, una obra impulsada por la gestión del intendente Claudio Filippa y emplazada en uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad: el Hito Tres Fronteras.
No sabemos si detrás de esta decisión hubo una promesa religiosa, una convicción personal o algún compromiso político. Lo concreto es que el monumento ya está allí y abre un debate que va mucho más allá de la obra.
Escuché una reflexión que me pareció contundente. Una feligresa de una iglesia evangélica contó que le planteó a su propio pastor una pregunta sencilla: ¿era necesario construir un monumento cuando Puerto Iguazú tiene tantas necesidades sociales sin resolver?
Y puso sobre la mesa una realidad que cualquiera que camine por el centro puede observar: personas que deambulan y duermen en veredas, plazas y distintos espacios públicos. Seres humanos que necesitan un lugar donde higienizarse, alimentarse, descansar y comenzar a reconstruir sus vidas.
Puerto Iguazú podría necesitar, antes que otro símbolo, un refugio digno para quienes hoy tienen la calle como única alternativa.
El Monumento a la Biblia pretende incorporarse también como un nuevo atractivo turístico. Pero aparece una contradicción difícil de ignorar: mientras mostramos al visitante una obra que representa valores cristianos, a pocas cuadras podemos mostrarle también la imagen dolorosa de personas durmiendo a la intemperie.
Y la responsabilidad no debería recaer únicamente sobre el Estado. También interpela a las iglesias y a quienes profesan públicamente la fe cristiana.
Porque el cristianismo no se expresa solamente mediante símbolos, templos o monumentos. También —y fundamentalmente— se demuestra en la forma en que tratamos a los más vulnerables.
No se trata de cuestionar la Biblia ni la fe de nadie. Se trata de discutir prioridades.
Por eso, después de la inauguración queda una pregunta que quizás incomode, pero que vale la pena formular:
Si Jesucristo caminara hoy por las calles de Puerto Iguazú y tuviera que elegir, ¿construiría un monumento a la Biblia o ayudaría primero a quienes duermen en la calle?
Quizás la respuesta esté escrita, precisamente, en el libro que acabamos de homenajear.
IGUAZÚ INAUGURÓ EL MONUMENTO A LA BIBLIA FRENTE AL HITO TRES FRONTERAS




1 Comentarios
si estoy de acuerdo con esta nota Jesús no tiene templos ni símbolos eso lo activo la iglesia católica para tener a las personas presas de algo k Jesús jamás profeso es todo una mentira ..es una política tan sucia como la partidaria