BRASIL ELIGE PRESIDENTE, PERO EL RESULTADO TAMBIÉN SE SENTIRÁ DE ESTE LADO DE LA FRONTERA

 BRASIL ELIGE PRESIDENTE, PERO EL RESULTADO TAMBIÉN SE SENTIRÁ DE ESTE LADO DE LA FRONTERA

Por Mario Andrés Antonowicz

El próximo domingo Brasil no solamente elegirá un presidente. Pondrá frente a las urnas dos orientaciones políticas, económicas y geopolíticas diferentes que, por el peso del gigante sudamericano, inevitablemente tendrán consecuencias más allá de sus fronteras.

Y en lugares como Puerto Iguazú, Foz do Iguaçu y Ciudad del Este, esas consecuencias pueden sentirse mucho más rápido que en Buenos Aires.

La disputa planteada entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro trasciende los nombres. Detrás aparecen dos maneras diferentes de relacionarse con Estados Unidos, China, el Mercosur y los gobiernos de la región.

SI LULA CONTINÚA: CHINA, BRICS Y UNA POLÍTICA EXTERIOR CON MAYOR AUTONOMÍA

Una continuidad de Lula probablemente mantendría una política exterior brasileña que busca profundizar relaciones con China y los BRICS, sin abandonar por ello los vínculos comerciales y diplomáticos con Estados Unidos y Europa.

China ocupa desde hace años un lugar central en el comercio exterior brasileño. Por eso, reducir toda esa relación exclusivamente a una afinidad ideológica sería simplificar un vínculo que tiene una enorme dimensión económica.

Sin embargo, también existe una discusión política.

El gobierno de Lula ha defendido una mayor autonomía internacional para Brasil y un mundo con distintos centros de poder. Esa estrategia puede generar puntos de fricción con Washington, especialmente cuando Brasil adopta posiciones diferentes a las estadounidenses en cuestiones internacionales.

Para Argentina, una continuidad de Lula podría significar previsibilidad en la relación bilateral y en el Mercosur, aunque eso no garantiza por sí mismo beneficios económicos.

Brasil es uno de los principales socios comerciales argentinos y lo que ocurra con su economía, su industria y su moneda termina repercutiendo de este lado de la frontera.

Para Paraguay aparece además otro capítulo fundamental: Itaipú, la integración energética y su enorme intercambio comercial con Brasil.

SI GANA FLÁVIO BOLSONARO: UN ACERCAMIENTO MUCHO MAYOR A WASHINGTON

El escenario sería diferente con una victoria de Flávio Bolsonaro.

Su espacio político mantiene una identificación mucho más estrecha con el conservadurismo estadounidense asociado a Donald Trump, por lo que podría esperarse un acercamiento político mayor entre Brasilia y Washington.

Pero una cosa es la afinidad política y otra, la economía.

Incluso un gobierno brasileño mucho más próximo a Estados Unidos tendría que convivir con una realidad difícil de ignorar: China es demasiado importante para Brasil como para desaparecer de su estructura comercial.

Por eso, uno de los grandes interrogantes sería hasta dónde una eventual administración Bolsonaro transformaría esa afinidad política con Washington en cambios concretos de política exterior y comercial.

También habría que observar qué posición asumiría frente al Mercosur: si buscaría fortalecerlo, flexibilizarlo o impulsar una apertura comercial más individual de Brasil.

Y allí Argentina y Paraguay tienen mucho que mirar.

ARGENTINA PUEDE QUEDAR EN MEDIO DE DOS ESTRATEGIAS

Para nuestro país, el resultado brasileño tendrá una importancia especial.

Argentina comparte con Brasil una gigantesca relación industrial, particularmente alrededor del sector automotor, además del turismo, energía, comercio fronterizo e inversiones.

Si Brasil crece, generalmente aparecen oportunidades para empresas argentinas. Si se desacelera o cambia bruscamente sus reglas económicas, parte de ese movimiento también llega a nuestro país.

Pero existe otro componente.

Dependiendo de la orientación que adopten Buenos Aires, Brasilia y Washington, Argentina podría encontrarse ante un Brasil que profundice su apuesta por los BRICS y China o ante otro mucho más alineado políticamente con Estados Unidos.

Eso podría modificar equilibrios dentro del Mercosur.

PARAGUAY TAMBIÉN JUEGA SU PROPIO PARTIDO

Paraguay probablemente sea uno de los países que observe estas elecciones con mayor atención.

No solamente comparte una extensa frontera con Brasil. Tiene además a Itaipú, un comercio fronterizo extraordinariamente intenso y una enorme interdependencia económica.

Ciudad del Este prácticamente respira al ritmo de lo que ocurre en Brasil.

Cualquier modificación importante de la economía brasileña, del real, de los controles fronterizos o de las reglas comerciales puede sentirse rápidamente en Paraguay.

Y EN LA TRIPLE FRONTERA, TODO LLEGA ANTES

Desde Puerto Iguazú tenemos una ventaja para comprender estos fenómenos: la geopolítica aquí deja rápidamente de ser una discusión abstracta.

Una modificación del real cambia dónde compramos.

Una diferencia cambiaria modifica el movimiento comercial.

Una política aérea brasileña puede modificar nuestros aeropuertos.

Una decisión sobre seguridad repercute sobre los puentes.

Y una economía brasileña creciendo o retrocediendo termina influyendo sobre el turismo de Iguazú.

Por eso las elecciones del domingo no deberían observarse solamente preguntándonos quién será presidente de Brasil.

La pregunta verdaderamente interesante para esta frontera es otra:

¿qué Brasil tendremos enfrente durante los próximos cuatro años?

Uno más próximo políticamente a China y a una estrategia internacional autónoma, o uno con una relación política mucho más estrecha con los Estados Unidos de Donald Trump.

Después vendrán las cuestiones que realmente afectan la vida cotidiana: el valor del real, el comercio, el turismo, el Mercosur, las inversiones, la seguridad y el movimiento fronterizo.

Porque los brasileños serán quienes decidan su presidente.

Pero las consecuencias económicas y geopolíticas de esa decisión atravesarán los puentes.

¿Qué opinión Tenes sobre esta nota?
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0

1 Comentarios

  • Cómo rompen con Bertoni,cortenla!.ya aburre todos los días.😤

Dejar un comentario

Nombre o email opcionales.