¿SE LE CURÓ LA “OBSESIÓN” A HARTFIELD? LA FRONTERA SE DEBATIÓ EN EL SENADO Y EL DIPUTADO NO ESTUVO

 ¿SE LE CURÓ LA “OBSESIÓN” A HARTFIELD? LA FRONTERA SE DEBATIÓ EN EL SENADO Y EL DIPUTADO NO ESTUVO

El diputado nacional por Misiones Diego Hartfield había asegurado en Puerto Iguazú que “liberar el paso de frontera” era una de sus dos grandes obsesiones en Buenos Aires. Sin embargo, cuando el problema de las demoras en el puente internacional Tancredo Neves llegó a una reunión en el Senado, el legislador no estuvo presente.

Las palabras, en política, adquieren mayor peso cuando llega el momento de transformarlas en acciones.

Tiempo atrás, durante una entrevista concedida a Radio Yguazú con motivo de la visita del presidente Javier Milei a Puerto Iguazú, el diputado nacional de La Libertad Avanza Diego Hartfield utilizó una expresión contundente para describir su compromiso con uno de los principales problemas de la ciudad: las interminables demoras fronterizas.

“Es una obsesión para mí. Tengo dos obsesiones en Buenos Aires: una es la ley de cabotaje y otra es liberar el paso de frontera”.

Hartfield explicaba entonces que buscaba impulsar cambios para agilizar el movimiento entre Puerto Iguazú, Foz do Iguaçu y la región fronteriza con Paraguay, y aseguraba que el tema había sido conversado con funcionarios y dirigentes nacionales.

“La idea está sobre la mesa y la estamos trabajando”, afirmaba.

DE LA “OBSESIÓN” A LA AUSENCIA

Esta semana el problema finalmente llegó a una mesa institucional en el Senado de la Nación, donde se planteó la situación del paso fronterizo argentino-brasileño y las demoras que desde hace años afectan a residentes, trabajadores y turistas.

Y allí apareció inevitablemente una pregunta:

¿Dónde estaba Diego Hartfield?

El diputado nacional por Misiones no participó de esa reunión.

La ausencia adquiere relevancia precisamente por sus propias declaraciones anteriores. No se trata de atribuirle una obligación institucional de asistir a cada encuentro realizado en el Senado, sino de contrastar aquella definición pública —“es una obsesión para mí”— con su ausencia en una instancia específicamente dedicada al problema.

UNA FRONTERA QUE SIGUE ESPERANDO

El puente Tancredo Neves continúa siendo uno de los principales cuellos de botella para Puerto Iguazú. Las largas filas y los tiempos de espera afectan tanto al movimiento cotidiano de los habitantes de la Triple Frontera como a una actividad turística que constituye uno de los motores económicos de la región.

Por eso, cada vez que un dirigente nacional de Misiones coloca el problema entre sus prioridades, genera expectativas.

Hartfield fue todavía más lejos: lo definió como una “obsesión”.

Ahora, después de una reunión en Buenos Aires destinada precisamente a buscar alternativas para agilizar la frontera, queda planteada una contradicción política que merece una explicación.

¿Sigue siendo liberar la frontera de Iguazú una “obsesión” para Diego Hartfield?

Porque el problema continúa exactamente allí.

Y Puerto Iguazú sigue esperando soluciones.

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