Se está llevando a cabo la Primera Jornada de la 47º Convención Anual del IAEF (Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas)

 Se está llevando a cabo la Primera Jornada de la 47º Convención Anual del IAEF (Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas)

47º Convención Anual del IAEF

En el día de hoy, se está llevando a cabo la Primera Jornada de la 47º Convención Anual del IAEF (Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas), bajo el lema, “Argentina: de la Estabilidad al Crecimiento – Como Generar Competitividad Sostenida”, en el Hotel Loi Suites, Iguazú, provincia de Misiones.

A continuación, un resumen de los principales expositores:

Pablo Miedziak, Presidente del IAEF

 

Convocan a una manifestación en Puerto Iguazú ante la visita del presidente Javier Milei

Nuestro rol No es el de una cámara empresaria que defiende intereses particulares. Somos una Institución apartidaria y plural que lleva Seis décadas diciendo lo que pensamos con seriedad, fundamento y profesionalismo. Sin euforia cuando las cosas van bien, y sin negativismo cuando no es así.
Con esa vara, empiezo por lo que hay que reconocer.
Hay debates que en la Argentina ya no existen. Ya no discutimos si hay que tener déficit cero. Ya no discutimos si la inflación tiene que bajar. Ya no nos preguntamos cual va a ser el tipo de cambio del lunes próximo.
Tampoco si es mejor tener 10 tipos de cambio. No discutimos, sobre si los índices del Indec son reales o ficticios y No discutimos sobre si los economistas pueden dar sus opiniones sobre la inflación libremente.
Tampoco sobre si las reservas del Banco Central deben aumentar o disminuir. Hay una cantidad enorme de cosas que se hicieron muy bien y no se discuten. Estábamos acostumbrados a siempre llegar tarde a destino por culpa de los piquetes.

El rumbo es el correcto. Y una parte enorme de la sociedad viene respaldando ese rumbo con esfuerzo propio.

Las reformas que estamos atravesando son necesarias. Ahora bien. Necesarias no quiere decir suficientes.
Las reformas que se hicieron y se hacen son imprescindibles. Pero quiero plantear una paradoja que a los que trabajamos con números nos desafía todos los días.
Hay dos relojes corriendo al mismo tiempo, y corren a velocidades distintas.
El primero es el reloj de las reformas. Una reforma laboral, una reforma tributaria que debe definirse, una reforma del Estado, y un gran incentivo a inversiones millonarias como el RIGI. Eso se mide en décadas. Lo que se apruebe este año va a definir la Argentina de los próximos veinte.
El segundo es el reloj de la caja. El de la PyME que paga sueldos el 4 de cada mes. El del productor yerbatero que aquí liquida su cosecha. El del hotelero de esta ciudad, que factura en pesos y compite con la vereda de enfrente. El del comerciante que renueva y ha renovado capital de trabajo con tasas muy superiores a la de los países vecinos, no con la que seguramente vamos a tener en 2030, con todas las reformas corriendo en su máxima expresión.
Este reloj se mide en días y semanas.
Y acá está la paradoja: las mismas medidas que van a generar un beneficio enorme dentro de los próximos veinte años pueden generar una incomodidad o la necesidad de un ajuste rápido en otros sectores. No es una contradicción. Es el costo de la transición. Pero es real, y hay que decirlo. Con seriedad y profesionalismo.

El riesgo de que esos dos relojes no se encuentren no es menor.
Hace unas semanas vimos como un gobernador mencionaba que “lo que se tenga que expropiar se va a expropiar” lanzando unos días después una cuasi moneda que no tiene curso legal.
Ese es el riesgo de no calibrar los dos relojes. Porque lo que, si sabemos y confirmamos, es que no queremos volver a importar energía y comprarle combustible a Venezuela, queremos seguir desarrollando y exportando nuestro enorme potencial energético con una YPF que rompe records de producción y resultados. No queremos tener más de diez cotizaciones distintas para la misma moneda, y que, por ejemplo, una empresa no sepa a qué tipo de cambio valuar su propio balance.
Porque ese camino ya lo caminamos, y sabemos exactamente a dónde lleva.

Porque es tan importante trabajar para encontrar el lugar y el momento en que estos dos relojes se encuentren.
Porque si se encuentran, las reformas sobrevivirán y así evitaremos el enorme riesgo de que el péndulo vuelva. Ese péndulo que cada 4 años hace que vayamos de una punta a la otra, cada vez con mayor distancia, entre un país totalmente cerrado al mundo y otro que quiere abrirse en su máxima expresión.
Nosotros venimos diciendo tres cosas desde hace años, y las sostenemos:
No hay crecimiento sin inversión. No hay inversión sin reglas claras.
No hay desarrollo sin articulación público-privada.
Y hoy queremos agregar una cuarta, que hasta ahora no habíamos dicho:
No hay reforma sostenible sin resultados que la gente vea e impacte en su realidad personal y familiar.
Sabemos que manteniendo el rumbo, estos dos relojes finalmente se encontrarán. El gran desafío que se presenta es que los sectores que más sufren esta transición inevitable, puedan recibir señales tangibles para sostener con, la resiliencia necesaria, este proceso de transformación histórica de nuestro país.

Y ahí está, exactamente, la base del lema que nos convoca estos cuatro días: de la estabilidad al crecimiento.
Porque la estabilidad, para una transformación enorme como la que estamos viviendo, es el punto de partida y No es el punto de llegada.

Encuesta de Inversión y Financiación EY

Tras un año de mayor volatilidad, las empresas argentinas prevén para el 2027 un crecimiento en ventas e inversiones

Energía se consolida como el sector con mayor potencial de crecimiento – Los ejecutivos piden un plan económico sustentable, una reforma tributaria y mayor previsibilidad regulatoria para sostener la competitividad

La consultora EY Argentina, en conjunto con el Instituto Argentino de Finanzas (IAEF), presentó los resultados de la vigésima tercera edición de la encuesta anual sobre financiación e inversión, bajo el lema “Argentina: de la estabilidad al crecimiento. Cómo generar competitividad sostenida”, con la participación de más de 100 de las principales empresas líderes de la Argentina.

En un año atravesado por una mayor volatilidad, el crecimiento de las ventas se moderó frente a 2025: el 51% de las empresas señaló que sus ventas crecieron durante el último año contra el 62% del relevamiento anterior, mientras que un 32% reportó una caída. La rentabilidad mostró un comportamiento similar: mejoró en el 32% de los casos, se mantuvo constante en el 30% y empeoró en el 34%.
La mirada hacia adelante es más optimista: el 68% de las empresas prevé que sus ventas crecerán durante 2027 y el 53% espera una mejora en su rentabilidad. En cuanto a las inversiones, casi el 50% proyecta que crecerán el año próximo y se destinarán, principalmente, a bienes de capital e incorporación de tecnología (70%) y al fortalecimiento del capital de trabajo (19%).
“Después de un 2025 de fuerte recuperación y frente a un escenario de desaceleración de la inflación y mayor calma cambiaria, este año el proceso de estabilización se mostró algo más heterogéneo, propio de una economía que todavía está acomodando sus precios relativos. Aun así, la resiliencia de las compañías es notable y se refleja en que la mayoría sigue invirtiendo y proyectando crecimiento para el 2027”, destacó Alejandro Kelman, socio de EY Argentina.
Respecto de las fuentes de financiamiento, la autofinanciación continúa siendo la principal vía utilizada por las compañías (31%), seguida por los bancos y entidades financieras locales (22%) y los aportes de casa matriz (15%). Para el 69% de los encuestados, las necesidades de financiación no registraron cambios respecto del año anterior, lo que evidencia cierta cautela para tomar deuda.
“Todavía falta que el financiamiento estructurado y el mercado de capitales recuperen protagonismo para acompañar proyectos de mayor escala, como los que se enmarcan en el RIGI. La autofinanciación sigue siendo el refugio natural de las empresas mientras se consolida la estabilidad macroeconómica”, señaló el socio de EY Argentina.
El sector de energía se consolida como el de mayor potencial de crecimiento, con el 37% de las menciones, seguido por agribusiness (23%) e infraestructura (17%). En ese marco, la simplificación tributaria y administrativa (61%) y los acuerdos entre Gobierno, sindicatos y empresas (19%) aparecen como las principales acciones del Estado que mejorarían la competitividad junto con medidas de estímulo fiscal como la reducción de alícuotas a cambio de reinversión de utilidades (29%) y la reducción de cargas sociales a cambio de nuevo empleo (28%).
Para favorecer la confianza a la hora de decidir una inversión, los ejecutivos piden un plan económico claro y sustentable (27%), una reforma tributaria que estimule la inversión (25%) y una política cambiaria estable (20%); en incentivos legales, la protección de las inversiones extranjeras y los tratados de libre comercio lideran las menciones con el 32% cada uno. A nivel global, las altas tasas de financiamiento (26%) y el avance de los populismos o nacionalismos extremos (20%) son las tendencias que más preocupan, mientras que en “tendencias” que impactan en su negocio se destacan el efecto de la inteligencia artificial (28%) y la aparición de competidores no tradicionales (26%).
Consultados sobre cómo pasar de la estabilidad al crecimiento, los ejecutivos priorizaron incrementar la productividad integrando la IA y la tecnología (30%) y pedir al Estado reglas básicas sostenibles en el tiempo que permitan la planificación a largo plazo (29%).
“La Argentina tiene la oportunidad de dar el salto de la estabilidad al crecimiento si logra sostener las reglas de juego en el tiempo. Los sectores con mayor proyección internacional –energía, agro e infraestructura– necesitan previsibilidad, mejores mecanismos de financiamiento y menores costos operativos para volverse competitivos a escala global y la Inteligencia Artificial ya se perfila como una palanca central para dar ese salto de productividad”, concluyó Alejandro Kelman.

DANIEL ARTANA y Mariana CAMINO

La inflación afecta negativamente al crecimiento económico. La pregunta es si con la estabilidad alcanza. No alcanza. Se necesita productividad e inversión. La macro está normalizada. Pero la preocupación está en la micro.

Venezuela y Cuba nos salvan de ser el peor de todos. Durante los últimos 20 años la productividad argentina estuvo estancada. Alta informalidad. Baja innovación. Capital humano deficiente. Infraestructura es deficiente. Son áreas muy complejas para resolverlas.

En crecimiento a largo plazo, la pregunta es ¿qué dolor vas a soportar?
Algunas empresas se van a reconvertir, otra no -admitió Artana: eso genera tensión, costos políticos.
La inversión en Argentina es bajísima: poco más de 17%.
Este programa económico nunca tuvo mucho horizonte. Una parte de la dirigencia política no cree en la ley de gravedad: el gobernador de La Rioja o Máximo Kirchner no han hecho una autocrítica del desastre.
Si el presidente Milei es convalidado el año que viene tendremos cuatro años de crecimiento asegurado.

Artana admitió que hubo algunos errores desde la llegada al gobierno de Milei. En el mundo tenemos la revolución de la inteligencia artificial. Nosotros tenemos que reparar nuestra “larga siesta de décadas”.

No estamos en la competencia entre EEUU y China: podemos copiarnos.

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