¿Qué pasaría en Puerto Iguazú sin Claudio Filippa?
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En estos días, conversando con un amigo sobre el proceso electoral que ya comenzó a perfilarse de cara a las elecciones de 2027, surgió una pregunta interesante.
Mi interlocutor no era cualquier vecino: era un hombre con muchos años de experiencia en política, alguien que conoce los pasillos del poder y las realidades de la administración pública.
En medio de la charla me lanzó una pregunta directa: “Mario, ¿Cómo ves el futuro si gana otro candidato y no Claudio Filippa? ¿Qué va a pasar el día que asuma? ¿Qué hará cuando
llegue al corralón municipal y se encuentre con un parque vial deteriorado, con camiones y máquinas que no funcionan, con una estructura administrativa acostumbrada a trabajar bajo
determinadas reglas y con años de prácticas arraigadas?”
Su conclusión era contundente: que sin Filippa la ciudad podría entrar en una situación complicada.
Ningún dirigente es indispensable. Los pueblos siguen adelante porque las instituciones continúan funcionando y porque siempre aparecen nuevas ideas y nuevas formas de gestionar.
Si me preguntaran cuáles serían las primeras medidas que debería tomar una nueva gestión, respondería sin dudarlo: concentrarse en los servicios esenciales. La limpieza urbana, la recolección de residuos y el mantenimiento cotidiano de la ciudad son cuestiones que impactan directamente en la calidad de vida de los vecinos.
De hecho, me atrevería a decir que para un nuevo intendente podría ser una oportunidad extraordinaria. Porque cuando una estructura está agotada, es precisamente cuando existen mayores posibilidades de transformarla.
Puerto Iguazú tiene comerciantes, empresarios, trabajadores, profesionales, docentes, empleados públicos y miles de vecinos que todos los días hacen funcionar esta ciudad. El futuro de Iguazú no depende de una sola persona.
Ahora bien, también es cierto que muchos observan el escenario político actual y creen que Claudio Filippa buscará un nuevo mandato. Y viendo la intensidad con la que se mueve
políticamente, no parece una hipótesis descabellada.
Falta mucho para 2027. Todavía pueden pasar muchas cosas. Pero hay algo que ya deberíamos empezar a debatir: no quién es indispensable, sino qué modelo de ciudad queremos para los próximos años.
Porque los nombres pasan. Las gestiones terminan. Pero Puerto Iguazú sigue. Y la verdadera discusión no debería ser si alguien puede reemplazar a Filippa. La verdadera discusión es si tenemos la capacidad de imaginar una ciudad mejor que la que tenemos hoy.

