Julio no alcanza: el turismo se mide todo el año
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Cada vez que camino por la calle, algún vecino me dice: «Mario, siempre hablás de turismo. ¿Y cuándo vamos a ver los resultados? Mirá cómo está Iguazú en julio».
Y es cierto. Los datos oficiales hablan de una ocupación hotelera cercana al 85%. Es una buena noticia. Pero también es una noticia previsible.
Estamos en vacaciones de invierno. Iguazú siempre se llena en julio, como también ocurre en enero, febrero y durante los fines de semana largos. Eso no demuestra que exista una gran política turística. Demuestra que tenemos uno de los mayores atractivos naturales del mundo.
La verdadera pregunta es otra: ¿qué pasa durante el resto del año? ¿Por qué un destino turístico internacional como Puerto Iguazú atraviesa meses con hoteles semivacíos, comercios trabajando a media máquina y prestadores esperando que llegue el próximo feriado?
Ahí es donde debería verse el trabajo de quienes tienen la responsabilidad de conducir el turismo, tanto a nivel provincial como municipal.
Por eso, con algo de ironía, les propongo al ministro de Turismo y al presidente del Ente Municipal de Turismo que cobren su sueldo solamente en enero, febrero y julio. Porque si el éxito se mide únicamente en los meses donde los turistas llegan solos, entonces no hace falta hacer demasiado.
El verdadero desafío es llenar Iguazú en marzo, abril, mayo, agosto, septiembre, octubre y noviembre. Eso se logra con promoción inteligente, con eventos internacionales, con nuevos atractivos, con conectividad y con una estrategia permanente, no solamente asistiendo a ferias, repartiendo folletos y sacándose fotos.
Porque una temporada alta exitosa siempre será bienvenida. Pero una política turística exitosa es la que genera trabajo y movimiento económico durante los doce meses del año. Y esa es la diferencia que todavía muchos vecinos siguen esperando ver.


