¿Pelea real o estrategia política?
En las últimas semanas se escucha cada vez con más fuerza una versión que recorre los pasillos de la política local: que el intendente Claudio Filippa estaría distanciado, molesto e incluso enfrentado con el actual presidente del Concejo Deliberante.
Y cada vez que aparece una historia de este tipo, vale la pena hacerse una pregunta sencilla: ¿estamos frente a una pelea real o frente a una construcción política?
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La experiencia indica que cuando se acercan los tiempos electorales, muchas veces comienzan a aparecer estas divisiones. Se busca instalar la idea de que existe un sector bueno y otro malo, un sector renovador y otro conservador, un lado claro y otro oscuro. En definitiva, se intenta ofrecer a la sociedad dos opciones que, en muchos casos, terminan perteneciendo al mismo espacio político.
No es una práctica nueva. La política argentina está llena de ejemplos donde las diferencias públicas terminan siendo mucho más grandes que las diferencias reales. Se discute en los medios, se filtran versiones, se muestran gestos de distanciamiento, pero cuando llega el momento de votar, de cerrar listas o de tomar decisiones importantes, todos terminan sentados en la misma mesa.
Por eso surge inevitablemente aquel viejo refrán popular que habla del peronismo y que dice que los peronistas son como los gatos: cuando uno cree que se están peleando, en realidad se están reproduciendo. La frase podrá sonar irónica, pero refleja una realidad histórica. Muchas veces las disputas internas no terminan debilitando al movimiento, sino permitiéndole ocupar más espacios y captar distintos sectores del electorado.
No estoy afirmando que no existan diferencias entre el intendente y el presidente del Concejo. Puede que las haya. La política también tiene egos, intereses y disputas de poder. Pero la ciudadanía ya aprendió a mirar un poco más allá de los rumores.
La verdadera pregunta no es si están peleados o no. La verdadera pregunta es qué cambia para el vecino. ¿Mejora el tránsito? ¿Mejora la limpieza de la ciudad? ¿Se generan más oportunidades de trabajo? ¿Se resuelven los problemas cotidianos de Puerto Iguazú?
Porque al final del día, las internas políticas pueden entretener a dirigentes y militantes, pero lo que realmente le importa a la gente son los resultados. Y mientras algunos intentan instalar relatos sobre enfrentamientos, la sociedad sigue esperando respuestas concretas a los problemas de todos los días.
Por eso conviene observar con prudencia. En política, no siempre todo es lo que parece. Y muchas veces, detrás de una supuesta pelea, hay simplemente una estrategia para llegar mejor posicionados a la próxima elección.


