Misiones, en el último lugar del país: el salario docente vuelve a desnudar una desigualdad estructural

 Misiones, en el último lugar del país: el salario docente vuelve a desnudar una desigualdad estructural

Los números son oficiales, fríos y contundentes. Pero detrás de cada cifra hay una maestra de grado, diez años de antigüedad, una jornada simple y una realidad cotidiana marcada por la precariedad.
Según los datos publicados por la Coordinación General de Estudio de Costos del Sistema Educativo (CGECSE) —dependiente del Ministerio de Capital Humano – Secretaría de Educación de la Nación—, Misiones ocupa el último lugar del ranking nacional de salarios docentes de bolsillo.
En septiembre de 2025, una maestra de grado misionera percibió $677.246,34 netos, ubicándose 24° sobre 24 jurisdicciones (23 provincias más la Ciudad Autónoma de Buenos Aires). El dato no admite relativizaciones: es el salario más bajo del país.

Muy por debajo del promedio nacional

El promedio ponderado nacional para el mismo cargo asciende a $861.390, lo que deja a Misiones $184.143 por debajo de la media. En términos relativos, implica que una docente misionera cobra un 21% menos que el promedio nacional, realizando exactamente la misma tarea que sus pares en otras provincias.
La brecha se vuelve aún más obscena cuando se compara con jurisdicciones patagónicas:
• Neuquén lidera el ranking con $1.471.200
• Santa Cruz alcanza $1.308.265
• Tierra del Fuego, $1.233.803
Es decir, una maestra neuquina cobra más del doble que una misionera.

Un problema estructural, no coyuntural

Misiones no cayó al último puesto por una variación circunstancial. Se trata de una tendencia persistente, sostenida a lo largo del tiempo, que expone una política salarial que naturaliza sueldos de pobreza para quienes sostienen el sistema educativo.
Mientras otras provincias complementan el salario con adicionales remunerativos reales, cláusulas de actualización o fondos compensadores, en Misiones el ingreso docente queda atrapado en parches, sumas en negro (FOPID) con promesas de ir blanqueando o aumentos por debajo de la inflación y ni hablar que hace meses que no hay incrementos salariales.
El resultado es conocido y reiterado:
• Docentes endeudados
• Segundo y tercer empleo
• Renuncias, licencias prolongadas y desgaste profesional

Educación barata, futuro caro

No hay calidad educativa posible con salarios que empujan a la indigencia o la pobreza. No hay discurso de “esfuerzo”, “vocación” o “mérito” que resista cuando el propio Estado paga sueldos que no cubren la canasta básica en una provincia con altos costos de vida relativos.
Misiones se beneficia de tener maestras que sostienen la escuela pública a pesar del salario, no gracias a él. Pero esa resiliencia no es infinita.

El dato como llamado de atención política

Los números de la CGECSE no son una opinión ni una consigna partidaria: son datos oficiales del propio Estado nacional. Y colocan a Misiones frente a un espejo incómodo.
Seguir mirando para otro lado implica aceptar que la educación pública se sostenga sobre salarios de miseria. Corregir esta injusticia requiere decisión política, prioridad presupuestaria y un cambio de enfoque: entender que el salario docente no es un gasto, sino una inversión estratégica.
Hoy, una vez más, los datos confirman lo que las maestras misioneras denuncian hace años.
La pregunta ya no es si el diagnóstico está claro.
La pregunta es ¿hasta cuándo?.

CPN Cristian Castro
Diputado Provincial PAyS

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