“Nos descolocó; mi mamá estaba triste por la detención de mi hermano”
Laura Esther D. (63) permanece internada en estado crítico en Oberá. Uno de sus hijos habló sobre su salud y el impacto familiar: no hubo señales previas, contó.
A más de una semana del estremecedor hecho ocurrido en la Comisaría de Campo Grande, donde una mujer de 63 años se prendió fuego frente a dos agentes policiales, el estado de salud de Laura Esther D. continúa siendo grave. Así lo confirmó su hijo, Nicolás, quien describió en Radioactiva 100.7 el delicado panorama que atraviesa su madre, actualmente internada en terapia intensiva en el Hospital Samic de Oberá.
De acuerdo a últimos partes médicos confirmados por la cartera de Salud Pública, la vecina de Campo Grande sufrió quemaduras graves en al menos el 35% de su cuerpo. El por qué de trágica decisión aún se investiga y desde el entorno familiar descartaron señales de alerta previas.
“Es muy delicado, con gran riesgo de muerte. El panorama no es bueno, los médicos siempre me recalcan eso. Siguen trabajando, pero el panorama es muy crítico”, lamentó.
Según explicó, si bien en un primer momento la información brindada en el hospital de Campo Grande fue menos alarmante, la situación cambió al llegar a Oberá. “Allá nos dijeron que estaba estable, pero al llegar acá me dijeron directamente el riesgo de muerte que tiene”, relató.
Nicolás contó que se enteró del episodio de manera imprevista y por una llamada urgente de un familiar, en el marco de la detención de su hermano.
“Yo me enteré yendo a la comisaría. Me llamó mi cuñada y me dijo que la policía fue a buscar a mi hermano. Fui a ver qué pasó y ahí fue que me dijeron que ella había hecho eso”, recordó.
Por lo que pudo saber sobre el procedimiento de aquel martes 6 de enero, fueron los propios policías quienes la trasladaron primero al hospital local y luego se concretó la derivación a Oberá.
“Estaba triste”
La pregunta que quedó en la comunidad misionera, en su familia y en sus vecinos, podría resumirse en una: por qué la decisión de aquello.
Al respecto, Nicolás admitió no tener una explicación clara y para él tampoco había mostrado señales de alerta días previos.
“El motivo realmente lo desconozco. Sé que estaba triste por lo que le había sucedido a mi hermano, sí estaba mal por la muerte de mi viejo hace diez años, pero nunca tan mal como para hacer esto”, señaló.
El joven entendió que su estado emocional “era más una cuestión de tristeza que otra cosa”.
En un principio, cámaras de videovigilancia de la dependencia policial confirmaron que la mujer manifestó algunas palabras antes de acercarse un encendedor por el abrigo húmedo de alcohol. La reconstrucción de lo dicho apunta a que Laura se habría quejado de algo ocurrido con su hijo, quien ese fin de semana previo había quedado detenido.
Sobre esto, Nicolás confirmó el operativo que involucró a su pariente y confirmó que el joven ya estaba en libertad el día del episodio. “El motivo de la detención es raro: salió en un video peleándose y a los dos días una jueza actuó de oficio y lo llevaron preso el fin de semana. Estuvo en la comisaría ese fin de semana”, explicó.
También reconoció que su hermano fue agredido durante su detención.
“Él había sido golpeado por presos ahí. Es fuerte, igual a mí me descolocó totalmente la decisión de ella”, contó visiblemente afectado y hoy, siguiendo de cerca la evolución médica de su madre.
Vivencia inimaginable
Reconoció que el impacto familiar y económico es profundo. Nicolás explicó que la situación los desbordó por completo: “La noche anterior habíamos cenado, mirado la tele. Nunca imaginé algo así”, dijo.
Actualmente el joven atiende un comercio en Campo Grande y viaja todos los días a Oberá para acompañar a su madre en el hospital, gastos que no llegan a saldarse con las ventas y ante una jornada comercial reducida.
“El gasto es difícil. Cada viaje cuesta 15 mil pesos y el comercio no lo puedo atender todo el día. Antes lo atendíamos mi mamá y yo, ahora trabajo menos horas”, precisó. Por ese motivo, la familia difundió un alias para recibir ayuda económica, aunque remarcó que lo principal es acompañamiento emocional: “El tipo de ayuda que necesitamos son cadenas de oración. Pero también lo económico”.
El alias para colaborar con Laura y su familia es nico.miguel.mp.
Con un encendedor y alcohol
El hecho que conmocionó a Campo Grande ocurrió cerca de las 7 de la mañana del martes 6 de enero, cuando Laura Esther D. ingresó a la comisaría y, cerca de la puerta, dejó una mochila.
Casi en silencio, se acercó un poco más al centro de la recepción y, con palabras que apenas se escucharon en las grabaciones de seguridad, habría arremetido “por lo que le hicieron a mi hijo”, y prendió un encendedor cerca de su ropa que pronto inició llamas en su propio cuerpo.
La desesperación fue total y agentes policiales intentaron aplacar el foco arrojándole agua fría y otros elementos a mano. Por fortuna la intervención rápida permitió trasladar a la mujer rápidamente al centro de salud público, donde constataron quemaduras en un 35% de sus órganos pero que su situación era “estable”.
Actualmente, en Oberá permanece asistida con respirador mecánico y fue sometida a una limpieza quirúrgica de las lesiones. Hasta el cierre de esta edición, no se le habían realizaron estudios toxicológicos.
En la comisaría, por otro lado, se secuestraron un encendedor, una botella con alcohol y una mochila con pertenencias personales. Todo el episodio quedó registrado por las cámaras de seguridad de la dependencia y forma parte de la investigación.
El Territorio

